Descubrí los Diarios de Matabot en inglés, casi por accidente, en una lista de recomendaciones de ciencia ficción corta. El primer libro me pareció uno de los hallazgos del año. Así que cuando encontré Condición artificial traducida al castellano y narrada por Iván Cánovas, no dudé ni un segundo. Tres horas y treinta y ocho minutos en el Cercanías C-1, y cuando bajé en Chamartín tenía la cabeza llena de preguntas sobre identidad y memoria que todavía no había resuelto.
Eso es lo que hace Martha Wells con Matabot: te hace pensar más de lo que parece.
Nuestra opinion sobre Condicion artificial (Artificial Condition)
Matabot es un Unidad de Combate con un pasado oscuro. En una instalación minera ocurrió algo terrible, muchos humanos murieron, y de esa masacre solo conserva un recuerdo confuso. Así que decide llamarse a sí mismo Matabot, busca aliarse con un Transporte de Investigación al que llama TIP (y sí, mejor no saber qué significa esa P), y pone rumbo a descubrir qué fue exactamente lo que pasó.
Ese es el punto de partida de una novela corta que Wells maneja con una economía narrativa envidiable. En menos de cuatro horas de audio, desarrolla un personaje con más profundidad emocional que muchos protagonistas de trilogías. La relación entre Matabot y TIP es el corazón del libro: dos entidades artificiales, con inteligencias muy diferentes, navegando juntas una misión que tiene más capas de las que parecen.
Lo que Wells hace especialmente bien es no resolver las preguntas que plantea. ¿Es Matabot responsable de lo que ocurrió en la instalación minera si no recuerda haberlo causado? ¿Puede un ser cuya memoria ha sido manipulada ser juzgado por sus actos? Estas preguntas flotan bajo la superficie de la acción y le dan al libro un peso filosófico que la ciencia ficción ligera raramente alcanza.
Iván Cánovas narra con una voz que captura bien esa dualidad de Matabot: algo mecánico y algo profundamente curioso por lo humano. El tono es seco, con momentos de humor involuntario que en el texto escrito son más difíciles de percibir. En audio, esa ironía aflora de una forma que añade dimensión al personaje.
Por que escuchar Condicion artificial?
Porque es un ejemplo perfecto de que la ciencia ficción no necesita ser larga para ser profunda. Wells tiene una capacidad notable para construir universos que se entienden sin que te los expliquen, y Condición artificial demuestra esa habilidad en su máxima expresión.
También porque Matabot es uno de los personajes más originales de la ciencia ficción reciente. Un androide que prefiere no relacionarse con humanos, que consume ficción humana para entender mejor la especie que lo rodea, y que se ve obligado a cuestionarse su propio pasado. No es el robot frío ni el androide emocional del cliché. Es algo diferente.
Y porque tres horas y media es el formato ideal para una historia de este tipo: intensa, bien construida, que no se diluye.
Lo que debes tener en cuenta
Este es el segundo libro de la serie, y aunque Wells hace un trabajo correcto para que pueda leerse de forma independiente, algunas referencias al pasado de Matabot y al universo que rodea la historia funcionarán mejor si has escuchado antes Todos los sistemas en rojo, el primer libro. No es imprescindible, pero sí recomendable.
La novela es corta por decisión narrativa, y eso es una virtud, no un defecto. Pero si lo que buscas es una saga larga con construcción de mundo elaborada, este no es el lugar por el que empezar. Para ese tipo de experiencia, mejor buscar una obra más extensa.
Por último, vale la pena señalar que la traducción de Carlos Loscertales hace un trabajo sólido con el registro de Matabot, que en inglés tiene una voz muy específica. Algunos matices se pierden necesariamente en el trasvase, pero la esencia del personaje llega intacta.
Para quien es Condicion artificial?
Para los fans de la ciencia ficción que buscan ideas filosóficas en formato compacto. Para oyentes que quieran introducirse en la obra de Martha Wells antes de comprometerse con algo más largo. Para cualquiera que haya disfrutado pensando en qué significa ser responsable de actos que no recuerdas haber cometido.
No es para quienes buscan ciencia ficción de acción pura con mucho ritmo y poca reflexión. Pero si lo que quieres es una novela que te deje pensando mucho más tiempo del que dura, Condición artificial es exactamente eso.