Recuerdo perfectamente la primera vez que intenté leer a Joyce. Tenía veintidós años, estaba en la biblioteca de la facultad y me rendí antes de llegar a la décima página. No era el momento. Años después, con más lecturas encima y menos impaciencia, volví a los relatos de Dublineses y entendí por qué uno de los oyentes describía exactamente la misma experiencia: ‘Intenté leerlo hace tiempo y no me supe adentrar en el mundo de Joyce. Todo libro tiene su momento.’ Esa frase me parece la introducción más honesta posible a este audiolibro.
Dublineses reúne quince relatos que Joyce escribió entre 1904 y 1906, publicados en conjunto en 1914. Son instantáneas de la vida ordinaria dublinesa, relatos sobre la parálisis social, el fracaso silencioso, la mediocridad cotidiana y los sueños que nunca llegan a despegar. No hay acción en el sentido convencional. Hay atmósfera, precisión y una prosa que funciona como una trampa: cuanto más intentas escapar de ella, más te envuelve.
Nuestra opinión sobre Dublineses [Dubliners]
La versión en audiolibro está narrada por Víctor Prieto, que afronta el material con la sobriedad que corresponde a Joyce. No es una narración espectacular ni emocionalmente exagerada, lo cual es exactamente lo que estos relatos necesitan. La voz de Prieto tiene una cadencia mesurada que respeta la estructura interna de los textos sin imponerse sobre ellos.
El problema, señalado con contundencia por algunos oyentes, es la traducción que utiliza esta edición. Un reseñador con experiencia directa con el texto original en inglés calificó la traducción de pésima y señaló que los diálogos apenas tienen relación con el original. Es una crítica seria que no conviene ignorar. Hay traducciones de Dublineses al español de reconocida calidad, como la de José Miguel Velloso, y si tienes la posibilidad de contrastar con otra edición, puede merecer la pena.
Por que escuchar Dublineses [Dubliners]?
Porque la prosa de Joyce en sus relatos tiene una musicalidad que el formato auditivo potencia de manera notable. Textos como ‘Los muertos’, el último y más largo relato de la colección, están escritos con una densidad lírica que se percibe de forma diferente cuando los escuchas en lugar de leerlos. Gabriel Conroy acudiendo a la cena de Navidad con sus tías, la conversación sobre Michael Furey que lo sacude todo al final: esas escenas funcionan con una fuerza especial en voz alta.
Además, escuchar Dublineses es también acercarse a un período histórico concreto, la Irlanda de principios del siglo XX con sus tensiones religiosas, sus jerarquías sociales y su relación complicada con el dominio británico. El relato ‘A mayor gloria de Dios’, por ejemplo, con sus maniobras de proselitismo católico, tiene una dimensión casi antropológica que resulta fascinante desde la distancia del tiempo.
Lo que debes tener en cuenta
La controversia sobre la traducción es el factor más importante a valorar antes de decidir. Con una nota media de 3,7 sobre 5 y 134 valoraciones, Dublineses tiene una recepción dividida, y parte de esa división tiene que ver precisamente con la calidad de la versión española utilizada. Si dominas el inglés, considera si quizá prefieres la versión original.
Por otra parte, Joyce no es un autor para quienes buscan narrativa de acción o resolución clara. Sus relatos terminan, a menudo, en suspensión, en un momento de revelación íntima que no transforma nada externamente pero que lo cambia todo internamente. Si no estás familiarizado con ese tipo de escritura, puede que la experiencia resulte frustrante. El oyente que describe el libro como ‘imprescindible’ y el que directamente no lo termina están leyendo el mismo texto; la diferencia está en lo que cada uno lleva al encuentro.
Para quien es Dublineses [Dubliners]?
Para lectores con experiencia en literatura clásica o modernista que quieren explorar a Joyce antes de enfrentarse al reto mayor del Ulises. Para quienes disfrutan de los relatos breves con ambición literaria y no necesitan que la ficción los lleve de la mano hacia un desenlace satisfactorio. También para estudiantes de literatura anglófona que quieren escuchar los textos en lugar de leerlos, aunque con la reserva sobre la traducción que ya he mencionado.
No es para oyentes que buscan narrativa de evasión, ni para quienes se frustran con la ambigüedad deliberada. Y si la calidad de la traducción es un factor decisivo para ti, investiga antes de comprometerte con esta edición específica.