Hay una versión de este libro que podría haber sido terriblemente árida: fechas, batallas, tratados, nombres de reyes que suenan todos parecidos. César Cervera tomó exactamente la decisión contraria. Los Borbones y sus locuras es una crónica histórica que funciona porque su autor decidió priorizar lo que habitualmente se considera secundario: las rarezas, los escándalos, las contradicciones humanas de quienes ocuparon el trono español desde principios del siglo XVIII.
Escuché las primeras horas un martes por la noche sin ninguna urgencia especial, solo con la vaga intención de ver si el material era tan divertido como prometía el título. A medianoche seguía escuchando. El anecdotario borbónico resulta ser, en manos de Cervera, casi inagotable.
Nuestra opinion sobre Los Borbones y sus locuras
Cervera es periodista histórico, y eso se nota en la manera en que construye cada capítulo: hay un sentido del ritmo narrativo que no suele encontrarse en los historiadores académicos. Las anécdotas están contextualizadas, los datos son sólidos, pero lo que hace que el texto avance es la voluntad de contar, no solo de informar. El dato de que Felipe V se quedó calvo tras ratificar el Tratado de Utrecht, o que Alfonso XIII tuvo tiempo entre automóviles y películas para ser nominado al Nobel de la Paz, no son adornos: son ventanas a la humanidad grotesca de las figuras de poder.
Fede Planellas como narrador aporta lo que el texto necesita: una ironía contenida que deja que el material hable por sí mismo sin subrayarlo en exceso. Cuando el texto es ya de por sí absurdo, el mejor narrador es el que se limita a presentarlo con el aplomo de quien cuenta algo perfectamente normal. Planellas entiende eso.
Un reseñador habla de él como 'el profesor de historia que todos hubiéramos querido tener', y aunque esa imagen es un poco idealizada, captura algo real: Cervera democratiza la historia sin falsificarla.
Por que escuchar Los Borbones y sus locuras
Porque dieciséis horas sobre los Borbones podrían ser dieciséis horas de sopor, y aquí no lo son. La capacidad de Cervera para mantener el interés durante ese tiempo es notable, y se debe en parte a la estructura del libro: cada monarca tiene su propio arco, con sus obsesiones, sus contradicciones y sus momentos de puro disparate, y eso hace que la historia avance por etapas manejables.
También porque la historia de la monarquía española es la historia de España, y entenderla desde este ángulo irreverente permite ver con más claridad algunas continuidades que en la narrativa oficial tienden a quedar ocultas bajo el barniz del protocolo.
Lo que debes tener en cuenta
Cervera no esconde su punto de vista. El libro tiene un tono de ligero escepticismo hacia la institución monárquica que puede resultar refrescante o molesto según quién escuche. No es propaganda ideológica, pero tampoco es neutral: hay en el texto una mirada que ve en los excesos borbónicos algo estructural, no accidental. Un reseñador lo califica de 'caricatura ambigua', y eso es una descripción bastante precisa.
Tampoco es un manual de historia completo. Lo que gana en amenidad lo pierde en sistematicidad: hay aspectos del reinado de ciertos monarcas que quedan en segundo plano porque no se prestan al anecdotario brillante que Cervera privilegia.
Para quien es Los Borbones y sus locuras
Para quien tiene interés en la historia española pero no aguanta los libros de historia convencionales. Para quien disfruta de la crónica política con humor. Para quien quiere entender algo más sobre la monarquía española de una manera que no le haga dormir. Y para quien simplemente quiera pasar dieciséis horas entretenidas sin que le parezca que está perdiendo el tiempo.
No es para quien busca un análisis académico riguroso de la institución monárquica española. Tampoco para quien no tolera el tono irónico sostenido durante mucho tiempo.