No recuerdo exactamente cuándo dejé de guardar recuerdos y empecé a hacer fotos. Fue gradual, como suelen ser las pérdidas que no se sienten como tales hasta que ya es demasiado tarde. Escuché No-Cosas de Byung-Chul Han un domingo por la tarde, sentada en el sofá sin el teléfono a mano, y eso solo ya fue un acto de pequeña resistencia. Tres horas y seis minutos. El filósofo coreano afincado en Berlín no necesita más para desmontarte algunas certezas sobre cómo vivimos y por qué esa forma de vivir nos está cambiando de maneras que apenas comprendemos.
Han es el filósofo vivo más leído del mundo, y No-Cosas confirma por qué: tiene la habilidad rara de hacer que las ideas abstractas se vuelvan reconocibles, casi domésticas. La tesis central es sencilla de enunciar y profunda de digerir: estamos dejando atrás la era de las cosas para entrar en la era de la información, y esa transición nos cuesta más de lo que queremos admitir. Las cosas tienen peso, textura, presencia, duración. La información es voraz, inmaterial, fugaz, y consume la atención sin dejar poso.
Nuestra opinion sobre No-Cosas
Han escribe con una densidad filosófica que no rehúye la complejidad pero tampoco la busca por capricho. Cada concepto que introduce está al servicio del argumento central: la digitalización no es solo un cambio tecnológico sino una transformación antropológica que afecta a cómo experimentamos el tiempo, la memoria y la realidad. El libro conecta con pensadores como Heidegger y Benjamin sin convertirse en un texto académico cerrado, y eso es un mérito real.
Uno de los argumentos más perturbadores del libro es el de la memoria. Han distingue entre guardar recuerdos, que implica un trabajo de selección y olvido, y almacenar datos, que es lo que hacemos cuando fotografiamos todo. El almacenamiento de datos, dice, sustituye a la memoria sin hacer su trabajo: no interpreta, no jerarquiza, no olvida. Solo acumula. Si alguna vez has sentido que tus fotos de vacaciones están en algún lugar de la nube pero no del todo en tu cabeza, Han tiene una explicación para eso.
Por que escuchar No-Cosas?
Porque en un momento en que la conversación sobre tecnología tiende a los extremos, Han ofrece una crítica sofisticada que no es ni tecnofobia ni tecnoutopía. No dice que los smartphones sean el diablo ni que la digitalización sea el paraíso. Dice que estamos perdiendo algo que quizás no hemos valorado suficientemente, y lo dice con argumentos que se sostienen. Hay un rigor filosófico detrás de cada afirmación que hace que el libro sea difícil de descartar como reaccionarismo nostálgico.
La edición en audiolibro tiene además una ventaja inesperada: escuchar a Javier Portugués leer este texto sobre la pérdida de lo material, con una voz que tiene peso y presencia real, crea una experiencia que refuerza los argumentos del propio Han. La voz humana como objeto resistente frente a la información desmaterializada. No sé si fue intencional, pero funciona. Está disponible también como audiolibro gratuito en Audible durante el periodo de prueba.
Lo que debes tener en cuenta
No-Cosas es un ensayo filosófico y se comporta como tal. No esperes ejemplos prácticos, consejos para reducir el tiempo de pantalla ni un programa de doce pasos para recuperar tu vida analógica. Han diagnostica y argumenta, pero no prescribe soluciones concretas. Eso puede frustrar a los oyentes que buscan en la no ficción una utilidad inmediata.
Además, el texto asume cierta familiaridad con el pensamiento filosófico europeo del siglo XX. No es inaccesible, pero tampoco es un libro de divulgación pura. Algunas referencias a Heidegger o Benjamin se dan por suficientemente conocidas, y si las ignoras del todo, puede que algún argumento se vuelva algo opaco. No es un obstáculo insalvable, pero conviene saberlo.
Para quien es No-Cosas?
Para lectores con interés en filosofía, sociología de la tecnología o crítica cultural que quieran algo más profundo que los ensayos de autoayuda tecnológica habituales. Para quienes ya han leído a Han y quieren seguir explorando su pensamiento. Y para cualquiera que haya sentido alguna vez que la cantidad de información que consume no se traduce en una comprensión mayor del mundo, sino en todo lo contrario. No es para quienes buscan respuestas concretas o un texto de entretenimiento ligero.