Hay algo particular en las historias corales bien construidas: la sensación de que cada personaje existe incluso cuando no está en escena. Cada amanecer, el segundo libro de la bilogía Somos secretos de Andrea Longarela, tiene eso. Martina, Jon, Gabi, Guzmán, Vic y los demás siguen siendo ellos mismos incluso en los capítulos que no les pertenecen, y eso es más difícil de conseguir de lo que parece.
Lo empecé un martes por la mañana, pensando que lo escucharía de fondo mientras hacía otras cosas. A mitad de la primera hora ya no estaba haciendo otras cosas. Con 219 valoraciones y una media de 4,5 sobre 5, y una duración de 11 horas y 50 minutos narradas por Jordi Pedrero, este audiolibro cierra una bilogía que ha generado lectores genuinamente emocionados.
Nuestra opinion sobre Cada amanecer
Longarela maneja el tiempo con habilidad. Varias reseñas mencionan 'el juego del pasado y el presente' como uno de los elementos más logrados de la historia, y es exacto: la alternancia entre lo que fue y lo que es ahora da profundidad a las relaciones sin necesidad de explicaciones largas. Los personajes tienen historia porque la novela la muestra en lugar de contarla.
El estado de las relaciones al comienzo del segundo libro es complicado: Martina está herida, Jon no sabe cómo recuperar lo que tenían, la amistad entre Gabi y su mejor amiga está rota, y Vic empieza a creer que algo real le está pasando con un hombre. Longarela no resuelve nada con facilidad. Los conflictos tienen peso real, y las soluciones, cuando llegan, se ganan.
Una oyente escribe que 'te terminas encariñando con todos los personajes, son tan diferentes pero carismáticos que la historia fluye'. Eso resume bien la propuesta: la diversidad del grupo funciona como motor narrativo, no como decorado.
Por que escuchar Cada amanecer?
Porque el formato audio le va muy bien a las historias corales. Jordi Pedrero construye voces diferenciadas para cada personaje que ayudan a seguir los saltos entre perspectivas sin perderse. En papel, una historia con seis protagonistas puede exigir al lector un esfuerzo extra de orientación. Escuchado, ese trabajo lo hace la narración.
También porque Longarela escribe personajes que maduran. No son los mismos al final del segundo libro que al principio del primero, y esa evolución se siente ganada. La amistad, que es tanto o más central que el romance, tiene una dimensión emocional que la escritora española maneja con una honestidad que no siempre se encuentra en el género.
El final ha recibido comentarios especialmente afectuosos: 'tan bonito que me vale que se quede aquí', escribe una oyente. Longarela sabe cuándo cerrar una historia, y eso también es un talento.
Lo que debes tener en cuenta
Este es el segundo libro de una bilogía. No funciona como lectura independiente: las relaciones, los conflictos y los secretos del grupo provienen del primer libro, Cada atardecer, y sin ese contexto muchas cosas pierden su peso emocional.
La novela es romántica contemporánea con fuerte componente de amistad y drama interpersonal. No hay suspense ni acción: el ritmo es el de la vida ordinaria de un grupo de personas que se quieren y se hacen daño. Si buscas tensión externa, este no es tu género.
Con casi doce horas de duración, es un compromiso de escucha considerable. Pero la estructura por capítulos cortos facilita las interrupciones, y la claridad de la narración de Pedrero hace que retomar el hilo después de una pausa sea fácil.
Para quien es Cada amanecer?
Para quien ya ha escuchado Cada atardecer y quiere saber cómo acaba la historia del grupo. También para lectores de romántica contemporánea española que buscan algo con más textura emocional que el romance de pareja tradicional: aquí la amistad tiene tanto peso como el amor.
Si no has leído el primer libro, empieza por ahí. Y si ya lo hiciste, este segundo volumen es un cierre que no decepciona a quienes han invertido en los personajes desde el principio.