Hay libros que uno empieza con la idea de escuchar un capítulo para ver qué tal, y termina tres horas después sin haberse dado cuenta. Sinaloa fue exactamente eso para mí. Lo puse un domingo por la tarde sin grandes expectativas y a las diez de la noche seguía con los auriculares puestos, haciendo tiempo para poder continuar al día siguiente. Steffany Kennels tiene algo que pocos escritores del género consiguen: una pluma que no da tregua sin que se sienta artificial.
La historia arranca con Alanna Caley, inspectora jefa de la UDYCO, una mujer que ha construido su carrera siguiendo los pasos de su padre, y que comete el error que va a cambiar su vida: tomar la iniciativa sola contra Armando de la Cruz, el sicario más peligroso del cartel de Sinaloa que opera en España. La jugada sale mal. Y a partir de ese momento, el cartel le ha puesto precio a su cabeza.
España como escenario del crimen organizado
Uno de los elementos que distingue a Sinaloa del romance criminal anglosajón estándar es que está ambientado en España, con las estructuras del crimen organizado actuando en el territorio español. Eso le da a la novela una especificidad geográfica y policial que resulta refrescante: Alanna no es una agente del FBI en Chicago, es una inspectora de la UDYCO, la unidad española que trabaja contra el tráfico de drogas. Esa concreción hace que el mundo de la novela sea más fácil de habitar para el oyente español.
Laia Florez aporta una voz que tiene la dureza justa para una protagonista de ese perfil. Alanna no es una mujer que pide permiso ni que duda demasiado, y Florez lo transmite sin necesidad de sobreactuar. En las escenas de tensión, el ritmo narrativo de Florez se ajusta bien a lo que la escena necesita, y eso marca una diferencia considerable en un libro donde los momentos de peligro son frecuentes y necesitan credibilidad para funcionar.
El romance que no avisa cuando llega
Sin entrar en detalles que estropeen la lectura, la línea romántica de Sinaloa tiene la virtud de no anunciarse demasiado pronto. La situación en la que se encuentra Alanna no es precisamente propicia para el romance, y Kennels juega con esa paradoja con bastante habilidad. La tensión entre la amenaza real y el vínculo que se va desarrollando le da al libro una capa adicional que lo separa del romance de acción más previsible.
Las reseñas de los oyentes son unánimemente entusiastas: 'te deja sin ganas de parar', 'ha superado mis expectativas con creces', 'a por la segunda parte de cabeza'. Esa unanimidad dice algo sobre la capacidad de Kennels para mantener la atención. No estamos ante una novela que aspira a otra cosa que a entretenerte de manera brillante, y en ese objetivo es completamente exitosa.
Primer libro de una saga
Vale la pena saber antes de empezar que Sinaloa es el primer volumen de una saga, y que el libro termina con el suficiente hilo suelto como para que la continuación sea casi una necesidad. Si tienes tendencia a frustrarte con finales que no cierran todo, es algo a considerar. Si en cambio disfrutas de las sagas y de la anticipación entre volúmenes, es una ventaja.
Las once horas y veintiséis minutos de duración son adecuadas para el tipo de historia que es: lo suficientemente largas como para que los personajes tengan espacio para desarrollarse, lo suficientemente cortas como para que el ritmo no decaiga. También puedes encontrar este audiolibro gratuito en Audible si eres suscriptor.
Para quién es y para quién no
Si te gustan los romances con protagonistas femeninas de perfil fuerte, entornos de thriller policial y una tensión que no da tregua, este es tu audiolibro. Si el crimen organizado como telón de fondo te incomoda o buscas un romance más pausado y psicológico, probablemente no es el tono que buscas. Para los fans del género, sin embargo, es una de las propuestas más energéticas que he escuchado en audio en español últimamente.