Hay audiolibros que coges con la guardia baja porque simplemente necesitas algo que no te exija demasiado. Yo empecé este un sábado por la mañana mientras ordenaba el armario, convencida de que lo pondría de fondo. En el segundo capítulo había dejado la ropa a medias y estaba tumbada en el sofá completamente entregada a Arizona Evans y a sus desventuras sentimentales. Anny Peterson sabe escribir personajes que se te meten dentro sin que te des cuenta.
Arizona es la prima rebelde y divertida de Nataly, protagonista de una novela anterior de la autora, y aquí se convierte en el centro de su propia historia. La premisa es clásica en el género: mujer que decide alejarse del amor después de una decepción monumental, situación que la obliga a relacionarse precisamente con el hombre más irritante y atractivo del universo. Tommy Norton, hermano snob de Andrew, el cuñado perfecto que todo el mundo querría tener. La sinopsis no miente cuando dice que es el tipo con el carácter más difícil imaginable. Pero la gracia está en cómo Peterson construye esa fricción sin hacerla pesada.
Nuestra opinion sobre Cupido, este año… ¡quiero estar soltera!
Lo que más me sorprendió de este audiolibro fue que los lectores que ya conocían a los personajes del libro anterior señalan que Arizona brilla igual o más como protagonista. Eso no es fácil de conseguir: dar un papel secundario querido y convertirlo en un protagonista que se sostiene solo. Peterson lo logra porque Arizona tiene una voz interior muy característica, con un humor que no fuerza las situaciones sino que surge de ellas de forma natural.
Mireia Maymi es la narradora, y su trabajo aquí es notable. Tiene esa energía desenfadada que Arizona necesita sin caer en la exageración. Las lectoras que han dejado reseñas señalan explícitamente que la historia te hace sonreír, y parte de ese mérito es de la narradora: sin una voz que acompañe el ritmo cómico del texto, los chistes no aterrizan igual. Maymi entiende el material y lo sirve con la cadencia adecuada.
Por que escuchar Cupido, este año… ¡quiero estar soltera!?
Porque es de esas comedias románticas que te dejan con mejor humor del que tenías antes de empezar. No hay pretensiones literarias aquí: Peterson escribe para entretener y lo hace bien. La relación entre Arizona y Tommy tiene esa tensión típica del género pero con suficientes momentos de vulnerabilidad real como para que no se quede en pura superficie. Una reseñista lo resume bien cuando dice que es ‘una historia que te hace quitarte parte de la sinopsis para dejar sorpresas’, que es una forma elegante de decir que hay giros que merecen ser descubiertos sin anticipación.
La duración de casi nueve horas es ideal para este tipo de historia: suficiente para desarrollar los personajes y la relación, sin que se haga larga. Y el español que usa la autora es cercano y natural, sin artificios, lo que en formato audio marca una diferencia clara respecto a traducciones más formales o literarias.
Lo que debes tener en cuenta
Este es el segundo libro de la serie de las primas Evans y los hermanos Norton. No es imprescindible haber leído el primero, pero si lo has hecho, disfrutarás de referencias y guiños que añaden capas al texto. Si es tu primer contacto con la saga, puedes empezar aquí sin problema, aunque es posible que después quieras ir hacia atrás para conocer la historia de Nataly.
También conviene ser honesta sobre las expectativas de género: esto es comedia romántica sin ambigüedades. Si buscas algo oscuro, complejo o literariamente exigente, este no es el audiolibro adecuado. Pero si lo que necesitas es pasar unas horas en buena compañía con personajes que te hacen reír de verdad, Arizona Evans es exactamente eso.
Para quien es Cupido, este año… ¡quiero estar soltera!?
Para lectoras y lectores que disfrutan de la comedia romántica con personajes femeninos fuertes y con sentido del humor. Para quienes ya conocen la serie y quieren saber qué le pasa a Arizona. Y también para quien busca un audiolibro ligero pero bien ejecutado para un viaje, una tarde de descanso o esos momentos en los que el cerebro necesita un respiro sin aburrirse. No es para quienes esperan profundidad narrativa o giros dramáticos inesperados. Es para quienes saben lo que buscan y quieren que se lo den bien.