Hay libros de Megan Maxwell que te los lees con una sonrisa en la cara de principio a fin, y luego hay otros que te pillan desprevenida. Empecé Nuestro largo adiós un domingo por la tarde pensando que sería una de esas historias de amor veraniego con humor y corazón. Y en parte lo es. Pero solo en parte.
Con 16 horas y 8 minutos, es de los audiolibros más largos de Maxwell que he escuchado, y eso dice algo sobre la ambición de la historia: dos familias, Ibiza como escenario recurrente, infancia compartida y un amor que nace con la misma inevitabilidad que un atardecer en el Mediterráneo. Bris y Álvaro. Una historia que empieza bonita y que el destino se encarga de complicar.
Nuestra opinion sobre Nuestro largo adios
Lo que diferencia este libro de otros títulos del catálogo de Maxwell es que aquí la autora no se protege del dolor. Bris es una protagonista que ha aprendido a vivir con lo que le ha tocado, y esa positividad frente a la adversidad no suena a recurso fácil, sino a convicción trabajada. Las reseñas de los lectores lo confirman: quien lo ha leído como regalo lo ha acertado, quien lo esperaba como novela ligera salió con los ojos húmedos.
Una de las reseñas que más me llamó la atención viene de una seguidora declarada de Maxwell que dice, con toda la honestidad, que no volvería a leerlo porque solo quiere finales felices. Eso, curiosamente, me hace pensar mejor del libro. Un libro que te obliga a ser honesta contigo misma sobre lo que puedes y no puedes escuchar tiene algo genuino.
Por que escuchar Nuestro largo adios?
Porque si ya conoces a Megan Maxwell y crees que su registro es siempre el mismo, este título te va a sorprender. Aquí hay estructura emocional, hay personajes con historia compartida que se entiende a través de los años, y hay momentos de ternura entre Bris y Álvaro que resultan creíbles precisamente porque están construidos despacio, sin atajos. La ambientación en Ibiza funciona como contrapunto luminoso a una historia que no evita la oscuridad.
Eva Coll es la narradora, y hay que reconocerle el mérito de sostener 16 horas de material con una voz que no pierde fuerza. Su manera de gestionar los momentos más duros es contenida pero efectiva: no exagera el drama, deja que la historia lo haga sola. Eso es señal de buen criterio en cabina.
Lo que debes tener en cuenta
Este no es un libro de Maxwell para reírse. Si buscas el humor que caracteriza muchos de sus títulos, este tiene menos de eso. La historia es más seria, más lenta en algunos tramos, y con una resolución que no satisface a quienes necesitan el lazo bien atado al final. Hay una advertencia implícita en el propio título: largo adiós no suena a final de película con beso bajo los fuegos artificiales.
La duración también es un factor: 16 horas es un compromiso. Los tramos intermedios se sienten algo extensos, y hay momentos donde la historia podría haber ganado con más contención. Dicho esto, para quien disfruta del romance con sustancia y no le importa que le rompa un poco el corazón, la inversión de tiempo merece la pena.
Para quien es Nuestro largo adios?
Para lectoras y lectores ya familiarizados con Megan Maxwell que quieran ver su lado más emotivo. Para quien disfruta de las historias de amor con raíces en la infancia y distancia en el tiempo. Y para quien puede con finales que no son del todo felices, o que al menos no son simples. Si solo quieres una historia ligera que te deje con una sonrisa sin esfuerzo, hay otros títulos de Maxwell más adecuados para ese propósito. Pero si estás dispuesta a que te duela un poco, Nuestro largo adiós tiene una honestidad emocional que no se olvida fácil.