Hay libros que entran despacio. La Comadrona es uno de ellos. No arranca con un golpe de efecto ni con una intriga que te atrapa en las primeras páginas. Empieza por presentarte a Mallena, una mujer que ha construido su lugar en un pueblo sardo que no es el suyo, que asiste cada parto sin cobrar y sin juzgar, que carga con un pasado oscuro que el libro va revelando con cuentagotas. Y antes de que te des cuenta, llevas cuatro horas de escucha y no quieres parar.
Bibbiana Cau ambienta su novela en la Cerdeña de 1917, cuando la Primera Guerra Mundial ha vaciado los pueblos de hombres y llenado las casas de ausencia. Mallena lleva dieciséis años en Norolani, adonde llegó junto a Jubanne, que la desposó para protegerla de un destino del que el libro no habla directamente al principio. Es la comadrona del pueblo: su saber es ancestral, transmitido por su madre, y lo ejerce con una generosidad que no espera reconocimiento.
Nuestra opinión sobre La comadrona
La Repubblica la describe como ‘una novela íntima y poderosa sobre mujeres que curan, no se rinden y transforman el mundo’. Es una definición justa, aunque quizás demasiado grandiosa para un libro que precisamente se niega a lo grandilocuente. La fuerza de La Comadrona está en lo que no se dice, en los gestos pequeños, en las conversaciones que ocurren entre mujeres que saben que el mundo les pertenece menos de lo que debería.
Con una media de 3,6 sobre 5 y 44 reseñas, la novela genera reacciones encontradas. Los elogios son consistentes: ‘muy fluida y apasionante’, ‘te atrapa desde las primeras páginas’, ‘te transporta a la Cerdeña de 1917’. Las valoraciones más bajas no están justificadas en el texto disponible, pero sugieren que hay lectores que esperan algo distinto de lo que el libro ofrece.
Por qué escuchar La comadrona?
Porque es un tipo de ficción histórica que rara vez se centra en quienes realmente sostuvieron las comunidades durante las guerras: las mujeres que se quedaron. No los héroes del frente, sino las que asistieron partos, cuidaron heridos, gestionaron la escasez y mantuvieron vivos los vínculos sociales que la guerra intentaba destruir.
Neus Sendra le da a Mallena una voz que encaja con ese retrato: contenida, firme, capaz de sostener el silencio. Es una narración que no busca el efecto dramático fácil, lo cual puede desconcertar a quien espera subidas y bajadas emocionales más marcadas, pero que resulta coherente con el espíritu del texto.
Lo que debes tener en cuenta
El ritmo del libro es deliberadamente pausado. No hay giros bruscos ni revelaciones explosivas en los primeros capítulos. La novela confía en que la acumulación de detalles y la profundidad del personaje central sean suficientes para mantener el interés. Para algunos oyentes eso es exactamente lo que buscan. Para otros puede resultar lento.
La ambientación sarda es muy específica y muy presente: el paisaje, las costumbres, el lenguaje. Si eso te resulta atractivo, enriquece enormemente la experiencia. Si prefieres ficciones históricas más universales en su localización, puede crear una distancia que cueste salvar.
Para quién es La comadrona?
Para quien disfruta de ficción histórica centrada en mujeres y en la vida cotidiana en tiempos de crisis. Para quien tiene curiosidad por la Cerdeña y el Mediterráneo de principios del siglo XX. Y para quien aprecia una narrativa que valora la intimidad sobre el espectáculo.
No es para quien busca intriga, giros de guion o tensión sostenida. Tampoco para quien prefiere protagonistas activas en el sentido más convencional: Mallena actúa, pero desde la calma, no desde la urgencia.