Hay textos que uno tiene en la lista de ‘pendientes para cuando tenga tiempo’ desde hace años. La República era uno de los míos. Lo intenté leer en papel dos veces, en ediciones distintas, y las dos veces lo dejé en el libro V. No por aburrimiento: por falta de concentración. El formato audio lo cambió todo. Empecé a escucharlo en el metro, sin prisa, y por primera vez llegué hasta el final.
Platón escribió La República en el siglo IV antes de Cristo, pero el texto tiene la extraña capacidad de hablar directamente al presente. La pregunta central, qué es la justicia y cómo se expresa en el individuo y en la ciudad, sigue siendo tan urgente hoy como lo era entonces. Con 340 valoraciones y una nota de 4,2 sobre 5, es uno de los grandes clásicos del catálogo de audiolibros en español, y la voz de Artur Mas le presta 16 horas y 55 minutos de existencia sonora.
Nuestra opinion sobre La República
El libro es un diálogo: Sócrates habla con sus discípulos y con algunos otros interlocutores sobre la justicia, el alma, la ciudad ideal, las formas de gobierno y la naturaleza del conocimiento. Platón utiliza esa forma dramática para desarrollar ideas que van creciendo en espiral, volviendo sobre los mismos temas desde ángulos distintos hasta que el oyente empieza a ver la arquitectura completa del pensamiento.
Uno de los oyentes lo describe como ‘obra maestra’ y subraya que Platón ‘diserta sobre todo tipo de temas: los nuevos ricos, la justicia, la virtud, las partes del alma, la ciudad ideal, la teoría de las ideas’. Esa amplitud es real: La República no es solo un tratado político, es una obra de filosofía total. Otro oyente advierte que ‘se hace difícil si no tienes mucho hábito de lectura’, y eso es también cierto. Exige atención.
Por que escuchar La República?
Porque el formato audio resuelve uno de los problemas principales de este texto en papel: la sensación de que el argumento se pierde entre las notas al pie y las aclaraciones del traductor. Al escucharlo, el diálogo fluye de un modo más natural, más parecido a como fue concebido originalmente: como conversación, no como tratado. La voz de Artur Mas mantiene el tono dialogado sin perder la solemnidad que el texto requiere.
Hay además un placer específico en escuchar a Sócrates interrogar a sus interlocutores. La mayéutica, el método socrático de hacer emerger el conocimiento a través de preguntas, funciona especialmente bien en audio: puedes seguir el razonamiento paso a paso y, si quieres, pausar para pensar tu propia respuesta antes de que Platón proporcione la de Sócrates. Es una forma de lectura filosófica activa que el papel no facilita de la misma manera.
Lo que debes tener en cuenta
16 horas y 55 minutos de filosofía clásica es una inversión considerable. No es un texto que puedas escuchar a medias: si te distraes en un diálogo largo, puedes perder el hilo del argumento y no saber muy bien dónde estás cuando retomas la escucha. Recomiendo escucharlo en sesiones no muy cortas, de al menos media hora, para que el razonamiento tenga tiempo de desplegarse.
También conviene saber que hay partes del texto que resultan más áridas que otras. Los libros centrales, especialmente los que abordan la teoría de las ideas y la alegoría de la caverna, son los más densos conceptualmente. Los libros finales, sobre la poesía y las formas de gobierno degeneradas, son más concretos y más accesibles. La distribución de la dificultad no es uniforme.
Para quien es La República?
Para quienes quieren leer a los grandes filósofos y no saben por dónde empezar: La República es el texto fundacional de la filosofía política occidental, y empezar por aquí tiene sentido. Para estudiantes de humanidades, de derecho, de ciencias políticas o de filosofía que buscan una aproximación más viva que la del manual universitario. Y para los oyentes que disfrutan de audiolibros exigentes y que no tienen prisa: esto no se escucha en un fin de semana.
No es para quien busque entretenimiento relajado ni para oyentes sin experiencia con el pensamiento filosófico. Tampoco para quienes esperen una traducción muy modernizada: el lenguaje filosófico clásico está ahí, y hay que aceptarlo como parte de la experiencia.