La empecé un viernes por la noche, convencida de que escucharía una hora y me iría a dormir. A las dos de la mañana seguía con los auriculares puestos, y no era por inercia sino porque Redondo había conseguido algo que pocas veces ocurre en la narrativa de suspense en español: crear una atmósfera tan densa que salir de ella resulta físicamente difícil. Todo esto te daré ganó el Premio Planeta en 2016, y aunque los Planeta siempre cargan con el peso del escepticismo literario, aquí el jurado acertó.
La premisa es eficaz pero no original: un hombre llega a Galicia para identificar el cadáver de su marido y descubre que hay mucho más detrás de un accidente que ya han dado por cerrado demasiado deprisa. Lo original es cómo Redondo convierte esa premisa en algo que va mucho más allá del thriller de investigación estándar.
Nuestra opinión sobre Todo esto te daré
Dolores Redondo ya demostró con la trilogía del Baztán que sabe hacer de un paisaje un elemento narrativo tan activo como cualquier personaje. Aquí lo vuelve a hacer con la Ribeira Sacra, esa zona de Galicia donde los ríos Miño y Sil trazan cañones impresionantes y donde las casas solariegas guardan siglos de secretos familiares. No es un telón de fondo: es el espacio donde los Muñiz de Dávila llevan generaciones ejerciendo un poder que la modernidad no ha sabido erosionar del todo.
Manuel es un forastero en un territorio que tiene sus propias reglas, y esa condición de extranjero en el mundo de su propia familia política crea una tensión que Redondo explota con inteligencia a lo largo de las veinte horas de relato. La novela tiene una estructura de revelación por capas que Redondo maneja con habilidad clínica. Cada capítulo añade un fragmento nuevo a la imagen general, y el efecto acumulativo es el de un puzzle que el lector va completando ligeramente por delante del protagonista, o ligeramente por detrás, pero nunca al mismo ritmo.
Por qué escuchar Todo esto te daré
Juan Magraner tiene la gravedad contenida que Manuel necesita: no es un héroe activo, sino alguien que reacciona, que procesa el dolor y que va descubriendo la verdad con la misma lentitud con que el oyente la va construyendo. Magraner captura esa cualidad reactiva sin convertirla en pasividad.
Los personajes secundarios, especialmente Nogueira, el guardia civil jubilado que se convierte en aliado improbable de Manuel, tienen suficiente diferenciación vocal como para que las escenas de diálogo funcionen sin necesidad de mirar el texto. En un thriller con tantos personajes, eso es un activo fundamental a lo largo de veinte horas de escucha.
Lo que debes tener en cuenta
La novela requiere paciencia en sus primeras horas. Las dos o tres primeras horas son lentas en el sentido de que Redondo dedica mucho tiempo a situar a Manuel en ese mundo ajeno y a construir las relaciones de poder de la familia Muñiz de Dávila. Para quien espera acción inmediata, puede ser una prueba. Para quien confía en que esa construcción va a servir de base para algo mayor, la recompensa es considerable.
Hay también un elemento que algunos oyentes han señalado: la relación entre Manuel y Álvaro, su marido fallecido, se reconstruye exclusivamente a través de lo que los demás dicen de él. Álvaro nunca aparece vivo en la novela, y sin embargo es omnipresente. Redondo convierte esa ausencia en el motor emocional de toda la historia, y es ahí donde el libro supera la etiqueta de thriller para entrar en algo más cercano al drama literario.
Para quién es Todo esto te daré
No voy a ocultar que el arranque requiere algo de confianza. Pero la intensidad va creciendo de forma sostenida hasta un desenlace que varios oyentes han calificado de sorprendente. No es el giro artificioso de los thrillers que prometen revelaciones cada veinte páginas: es una resolución que emerge de forma lógica de todo lo que se ha construido.
Si tienes veinte horas y la paciencia de un buen lector, este es uno de los mejores ejemplos de suspense literario en español de la última década. Lo encuentras como audiolibro gratuito en el periodo de prueba de Audible, lo que lo convierte en una apuesta sin riesgo para quien quiera descubrir a Redondo sin comprometerse de antemano.