Hay novelas que uno empieza con expectativas moderadas y que terminan ocupando más espacio del esperado. Victoria, de Paloma Sánchez-Garnica, fue una de ellas. La conocía como Premio Planeta y sabía que se movía en el territorio de la novela histórica de largo aliento, un género que adoro pero que también me cansa cuando se queda en la reconstrucción de época sin verdadera profundidad psicológica. La empecé un domingo por la tarde, convencida de que escucharía un par de horas y la dejaría para más tarde. Cuando me di cuenta, eran las once de la noche y todavía tenía el auricular puesto.
La historia empieza en Berlín en agosto de 1946, con los escombros de la Segunda Guerra Mundial todavía calientes. Victoria sobrevive cantando en el club Kassandra, cuidando a su hija Hedy y a su hermana Rebecca con el dinero justo, mientras esconde una mente prodigiosa capaz de diseñar un sistema de cifrado de mensajes. Cuando los soviéticos descubren esa capacidad y la usan como palanca de chantaje, Victoria tiene que viajar sola a Estados Unidos, donde encontrará a la vez el amor y un mundo que funciona con reglas radicalmente distintas a todo lo que conoce.
Nuestra opinion sobre Victoria
Neus Sendra es una narradora de primer nivel, y eso se nota desde las primeras páginas. Ya la conocíamos en la saga Baztán, donde construye atmósferas de tensión con una economía de medios admirable. Aquí el desafío es distinto: Victoria es un personaje que necesita transmitir inteligencia fría, vulnerabilidad emocional y una dignidad que no se quiebra ni ante las circunstancias más adversas. Sendra lo consigue. Hay una escena en el tercer acto en la que Victoria tiene que tomar una decisión que implica sacrificar algo que ama, y la manera en que Sendra lee ese momento lo convierte en algo que se instala en la memoria sin esfuerzo.
Sánchez-Garnica trabaja con una estructura que entrelaza varias historias que, en palabras de una reseña, 'al cabo de unas cuantas páginas irán a encontrarse en una misma e intrincada historia'. Esa promesa se cumple con más habilidad de la habitual: los hilos no convergen de manera forzada, sino con la lógica de unas vidas que la historia ha puesto en trayectorias de colisión inevitable.
Por que escuchar Victoria?
Porque usa un periodo histórico extraordinariamente rico, el Berlín de la inmediata posguerra y la naciente guerra fría, con una especificidad que va más allá del decorado habitual de este tipo de novelas. La segregación racial en Estados Unidos, la división de Berlín, la presión de los servicios de inteligencia soviéticos: todo eso está integrado en la trama de manera que afecta a los personajes de manera concreta y no solo sirve como contexto de época.
El elemento del cifrado de mensajes es también uno de los aspectos más interesantes del libro. Victoria tiene una habilidad matemática que en 1946, para una mujer, es tanto un activo como un peligro. Sánchez-Garnica explora las implicaciones de esa doble condición con una sutileza que no siempre aparece en la novela histórica popular.
Lo que debes tener en cuenta
Con quince horas y veinte minutos de duración, esta es una novela de largo recorrido que exige paciencia en su primera mitad. Sánchez-Garnica tarda en establecer todos los elementos y las relaciones entre personajes, y hay lectores que pueden encontrar ese periodo inicial más lento de lo deseable. La recompensa llega, pero requiere inversión previa.
También vale la pena saber que, aunque la historia de amor entre Victoria y el capitán Norton es uno de los ejes centrales de la novela, el libro tiene mucho más que ofrecer además de esa historia romántica. Quien llegue esperando principalmente una novela de amor puede verse sorprendido por el peso que tienen los elementos de espionaje, geopolítica y supervivencia familiar.
Para quien es Victoria?
Para ti si te apasiona la novela histórica que no simplifica la complejidad del periodo que retrata. Para ti si disfrutas de personajes femeninos que tienen una vida interior rica y que no se definen exclusivamente por su relación con los hombres que las rodean. Para ti si Neus Sendra ya es una voz de confianza en tus audiolibros y quieres escucharla en un registro distinto al thriller.
No es para ti si buscas una novela de romance ligero ambientada en la posguerra: este libro tiene sangre, dilemas morales genuinos y una historia que no está interesada en protegerte de la dureza del periodo que describe. Tampoco si la novela histórica de largo aliento te cansa en general: quince horas en un mismo universo narrativo requieren entrar con ganas reales.