Recuerdo que escuché este audiolibro una tarde de sábado, con lluvia fina golpeando el cristal y una taza de té frío en la mesa. Cincuenta y cuatro minutos. Tiempo suficiente para que Katherine Mansfield te deje sin suelo bajo los pies. ‘Felicidad’ es uno de sus cuentos más celebrados, ese relato en el que Bertha Young, en la cumbre de su euforia vital, descubre en una fracción de segundo que su mundo entero era una construcción frágil. Lo que Mansfield hace en pocas páginas necesita capítulos enteros en manos de escritores menos precisos.
La edición que circula en Audible recoge una selección de sus cuentos, con presentación biográfica incluida. El problema, y es un problema real que no conviene ignorar, es que al menos parte del texto presenta irregularidades que varios oyentes han señalado: errores que sugieren una revisión de traducción deficiente. Una reseña habla directamente de ‘un traductor automático o un lunático’. Es una queja que no se puede desestimar cuando se trata de una autora cuya prosa vive en los detalles exactos de cada frase.
Nuestra opinion sobre Felicidad
Mansfield merece mucho más que una edición descuidada, y eso es precisamente lo que hace difícil valorar este audiolibro de forma unívoca. La escritora neozelandesa, que murió a los treinta y cuatro años dejando una obra que todavía sorprende por su modernidad, construye sus relatos sobre silencios, sobre lo que no se dice, sobre momentos de percepción súbita que los teóricos llaman epifanía. ‘Felicidad’ funciona como un poema en prosa: la imagen del peral florecido en el jardín, la extraña atracción que Bertha siente hacia la invitada Pearl Fulton, la revelación final… todo encaja con una precisión que recuerda a Chéjov pero con una sensibilidad específicamente femenina y modernista.
María Concepción Gómez narra con una contención apropiada. No sobreactúa. Deja que las palabras respiren, que las pausas hagan su trabajo. En los momentos de mayor intensidad emocional de Bertha, la voz sube apenas un grado sin caer en el melodrama. Eso es exactamente lo que pide Mansfield. Donde la narración tropieza no es en la interpretación, sino en el texto que tiene entre manos.
Por que escuchar Felicidad?
Porque Mansfield es uno de esos nombres que aparecen en todas las listas de grandes cuentistas del siglo XX y que, sin embargo, muy poca gente en España ha leído realmente. Virginia Woolf la admiraba y la envidiaba en igual medida. Sus relatos tienen esa rareza de parecer sencillos en la superficie y revelar, en cada relectura, nuevas capas de significado. ‘Felicidad’ en particular es un texto que habla de deseo reprimido, de la performance de la vida perfecta, de cómo la felicidad exhibida puede ser simultáneamente genuina y desesperada.
Para quien explore el género LGBTQ en la literatura clásica, este relato tiene además una dimensión especial: la atracción de Bertha por Pearl Fulton es ambigua de forma deliberada, y esa ambigüedad era radical en 1918. Escucharlo en audio, con la voz de Gómez dando cuerpo a esa tensión, añade una dimensión que la lectura silenciosa no siempre revela.
Lo que debes tener en cuenta
La duración de cincuenta y cuatro minutos incluye la presentación biográfica de la autora, así que el tiempo dedicado exclusivamente a los cuentos es menor. Además, los problemas de traducción que señalan algunos oyentes son reales y pueden interrumpir la inmersión en momentos clave. Si tienes acceso a una edición impresa de calidad de sus cuentos, puede valer la pena combinarla con este audio para detectar las discordancias. La valoración media de 3,6 sobre 5 con treinta y tres reseñas refleja precisamente esa división entre quienes valoran el contenido literario y quienes se tropiezan con los fallos de edición.
Dicho esto, incluso con esas limitaciones, escuchar a Mansfield narrada en voz alta tiene algo de revelador. Sus frases están construidas para ser dichas, no solo leídas.
Para quien es Felicidad?
Si te interesa la literatura de principios del siglo XX, el modernismo anglosajón o la narrativa breve como forma artística exigente, este audiolibro es para ti, con las reservas mencionadas. También es una entrada natural para quienes buscan literatura LGBTQ en formato clásico: Mansfield vivió fuera de las normas de su época de formas que se reflejan en su escritura. No es, en cambio, para quien busca entretenimiento despreocupado o una historia con arco narrativo convencional. Mansfield no resuelve, sugiere. Y eso requiere un oyente dispuesto a quedarse con la incomodidad.