Felicidad
Audiolibro

Felicidad, de Katherine Mansfield

Por Katherine Mansfield

Narrado por María Concepción Gómez

★★★★☆ 3.6/5 (33 valoraciones)
🎧 54 minutos 📘 Audiomol 🌐 Español
🎧 Escuchar en Audible ES 📖 Leer en Kindle

Prueba gratuita de 30 días · Cancela en cualquier momento

Sinopsis

Katherine Mansfield (1888-1923)

Katherine Mansfield era el seudónimo de Kathleen Beauchamp, que nació el 14 de octubre de 1888, en Wellington, Nueva Zelanda, en una familia acomodada, hija de un banquero prominente y nieta de parlamentario.

En 1902, sus padres que la envían a estudiar al Queen’s College de Londres, junto a sus dos hermanas. Cuando termina sus estudios, tras una breve estancia en Wellington, vuelve a Londres en 1908. Por entonces, se ha convertido en una buena violonchelista y sueña con dedicarse profesionalmente, pero su padre se opuso.

Queda embarazada, y su madre viaja a Londres y se la lleva a Alemania, para mantener en secreto su embarazo y curar su lesbianismo, ya que su madre sabe su relación con Ida Baker, su amante. Sufre un aborto natural, y vuelve a Londres. Ya no volverá a ver a su madre.

Envía una historia a la revista Rythym, pero es rechazada por el editor, John Middleton Murry; con él, no obstante, empieza una relación, y acabaría en boda, pero es una relación compartida con Ida Baker. Unas veces está con Murray, otras con Baker, y otras con ambos, viviendo los tres juntos.

Fue amiga de D. H. Lawrence y de Virginia Woolf y su marido, con quienes publicó algunas obras. En palabras de Pietro Citati, “todos aquellos que conocieron a Katherine Mansfield en los años de su breve vida, tuvieron la impresión de descubrir una criatura más delicada que otros seres humanos: una cerámica de Oriente que las olas del océano habían arrastrado hasta las orillas de nuestros mares.” Es verdad. Fina, delicada y sensible, enferma, inteligente, con ojos y cabellos oscuros y la tez marfileña, llevaba en sí la belleza de lo frágil y, sin embargo, fue una mujer rebelde e inquieta y su tenacidad, esfuerzo y lucha en el empeño literario, en la búsqueda de la perfección, fue admirable. Con frecuencia, escribía los cuentos de golpe, ininterrumpidamente, en unas horas, para que la inspiración no se le escapara “y la muerte no la apresara antes de llevar el cuento al correo”.

En los pocos libros de cuentos que escribió, y que caben en un pequeño rincón de la biblioteca de sus lectores incondicionales, recogió y supo expresar – siempre en tercera persona y con un lenguaje muy depurado, transido de sensibilidad poética y con un sentido del ritmo y del suspense tan admirable como envidiable – las experiencias de su corta vida, los recuerdos de su infancia, todo lo que “sucedía, vibraba, se agitaba o moría a su alrededor”: el flujo y reflujo de lo cotidiano, las observaciones sobre la naturaleza y las descripciones satíricas del comportamiento humano. Su maestro fue Chéjov. De él aprendió a abolir la figura del narrador cuya misión era la de ser un simple mediador entre los lectores y la realidad evocada. Como el maestro ruso, la escritora neozelandesa intentaba revelar con cada cuento algo más acerca de la condición humana, lo que fluye bajo los pequeños incidentes de la vida cotidiana, sabiendo que lo importante no está en lo que se dice, si no en lo que no se dice, en lo que se calla pero se sugiere y adivina.

“Katherine Mansfield » – escribe Ana María Moix – « supo plasmar sin describirlo, el terrible dramatismo oculto tras la aparente bonanza de la vida cotidiana. De ahí su tremenda modernidad: ese saber aprehender y transmitir la soledad, la desolación y el aislamiento que consume la vida de unos protagonistas captados en escenas de su vida familiar, amorosa o social. Y lograr plasmarlo sin describirlo, conseguir comunicárselo al lector sin decírselo, sin utilizar la digresión, sin nombrar el hecho, sino señalándolo a base de sensaciones, de atmósfera, de elipsis.”

En febrero de 1915, su hermano Leslie llega a Londres, donde se está formando como oficial. Es un momento feliz para ella, pero Leslie muere en el frente ese mismo año. La tragedia la deja muy afectada, por lo que se refugia en sus recuerdos de la infancia. A pesar de ello, en 1916 empieza su época más productiva. En 1917 enferma de tuberculosis, y viaja por toda Europa buscando, inútilmente, una cura.

En 1922, viaja a París, donde se aloja en un balneario cerca de Fontainebleau, donde el 9 de enero de 1923 sufre una hemorragia pulmonar que le provoca la muerte a los 34 años.

🎧 Escuchar gratis en Audible

Prueba gratuita 30 días · Cancela en cualquier momento

Recuerdo que escuché este audiolibro una tarde de sábado, con lluvia fina golpeando el cristal y una taza de té frío en la mesa. Cincuenta y cuatro minutos. Tiempo suficiente para que Katherine Mansfield te deje sin suelo bajo los pies. ‘Felicidad’ es uno de sus cuentos más celebrados, ese relato en el que Bertha Young, en la cumbre de su euforia vital, descubre en una fracción de segundo que su mundo entero era una construcción frágil. Lo que Mansfield hace en pocas páginas necesita capítulos enteros en manos de escritores menos precisos.

La edición que circula en Audible recoge una selección de sus cuentos, con presentación biográfica incluida. El problema, y es un problema real que no conviene ignorar, es que al menos parte del texto presenta irregularidades que varios oyentes han señalado: errores que sugieren una revisión de traducción deficiente. Una reseña habla directamente de ‘un traductor automático o un lunático’. Es una queja que no se puede desestimar cuando se trata de una autora cuya prosa vive en los detalles exactos de cada frase.

Nuestra opinion sobre Felicidad

Mansfield merece mucho más que una edición descuidada, y eso es precisamente lo que hace difícil valorar este audiolibro de forma unívoca. La escritora neozelandesa, que murió a los treinta y cuatro años dejando una obra que todavía sorprende por su modernidad, construye sus relatos sobre silencios, sobre lo que no se dice, sobre momentos de percepción súbita que los teóricos llaman epifanía. ‘Felicidad’ funciona como un poema en prosa: la imagen del peral florecido en el jardín, la extraña atracción que Bertha siente hacia la invitada Pearl Fulton, la revelación final… todo encaja con una precisión que recuerda a Chéjov pero con una sensibilidad específicamente femenina y modernista.

María Concepción Gómez narra con una contención apropiada. No sobreactúa. Deja que las palabras respiren, que las pausas hagan su trabajo. En los momentos de mayor intensidad emocional de Bertha, la voz sube apenas un grado sin caer en el melodrama. Eso es exactamente lo que pide Mansfield. Donde la narración tropieza no es en la interpretación, sino en el texto que tiene entre manos.

Por que escuchar Felicidad?

Porque Mansfield es uno de esos nombres que aparecen en todas las listas de grandes cuentistas del siglo XX y que, sin embargo, muy poca gente en España ha leído realmente. Virginia Woolf la admiraba y la envidiaba en igual medida. Sus relatos tienen esa rareza de parecer sencillos en la superficie y revelar, en cada relectura, nuevas capas de significado. ‘Felicidad’ en particular es un texto que habla de deseo reprimido, de la performance de la vida perfecta, de cómo la felicidad exhibida puede ser simultáneamente genuina y desesperada.

Para quien explore el género LGBTQ en la literatura clásica, este relato tiene además una dimensión especial: la atracción de Bertha por Pearl Fulton es ambigua de forma deliberada, y esa ambigüedad era radical en 1918. Escucharlo en audio, con la voz de Gómez dando cuerpo a esa tensión, añade una dimensión que la lectura silenciosa no siempre revela.

Lo que debes tener en cuenta

La duración de cincuenta y cuatro minutos incluye la presentación biográfica de la autora, así que el tiempo dedicado exclusivamente a los cuentos es menor. Además, los problemas de traducción que señalan algunos oyentes son reales y pueden interrumpir la inmersión en momentos clave. Si tienes acceso a una edición impresa de calidad de sus cuentos, puede valer la pena combinarla con este audio para detectar las discordancias. La valoración media de 3,6 sobre 5 con treinta y tres reseñas refleja precisamente esa división entre quienes valoran el contenido literario y quienes se tropiezan con los fallos de edición.

Dicho esto, incluso con esas limitaciones, escuchar a Mansfield narrada en voz alta tiene algo de revelador. Sus frases están construidas para ser dichas, no solo leídas.

Para quien es Felicidad?

Si te interesa la literatura de principios del siglo XX, el modernismo anglosajón o la narrativa breve como forma artística exigente, este audiolibro es para ti, con las reservas mencionadas. También es una entrada natural para quienes buscan literatura LGBTQ en formato clásico: Mansfield vivió fuera de las normas de su época de formas que se reflejan en su escritura. No es, en cambio, para quien busca entretenimiento despreocupado o una historia con arco narrativo convencional. Mansfield no resuelve, sugiere. Y eso requiere un oyente dispuesto a quedarse con la incomodidad.

¿Convencido/a?

🎧 Escuchar Felicidad gratis

Prueba gratuita 30 días · Cancela en cualquier momento

Descarga gratis el Audiolibro: Felicidad


Prueba gratuita 30 días · Cancela en cualquier momento

Elena Navarro Ruiz

Escrito por Elena Navarro Ruiz

Fundadora y Crítica Literaria