Empecé 'Klara y el sol' en el metro, camino a una cita que llevaba semanas posponiendo, y cuando llegué a mi destino me quedé dos paradas más en el vagón porque no quería interrumpir lo que estaba escuchando. Eso no me pasa a menudo. Hay algo en la voz de Klara, tal como la construye Ishiguro y tal como la entrega Laura Vives, que crea una especie de burbuja de atención de la que no quieres salir.
Kazuo Ishiguro ganó el Premio Nobel de Literatura en 2017 y 'Klara y el sol', publicada en 2021, es su primera novela tras ese reconocimiento. Klara es una Amiga Artificial, una robot diseñada para el cuidado de niños, que narra en primera persona desde su posición de observadora permanente del mundo humano. Su percepción del exterior, fragmentada en cuadrantes como un cuadro dividido, y su fe casi religiosa en el sol como fuente de energía y bondad son los dos ejes formales que dan a la novela su singularidad.
Nuestra opinion sobre Klara y el sol
Con solo una valoración registrada pero con un 4.2, el título tiene todavía poca masa crítica en esta plataforma, pero las reseñas que existen hablan el mismo idioma: 'precioso e inquietante', 'íntimo y reflexivo', 'profundo sin ser pretencioso'. Los oyentes que ya conocen a Ishiguro confirman que su estilo no ha variado con el Nobel: sigue siendo el mismo autor de 'Lo que queda del día' y 'Nunca me abandones', trabajando temas similares desde ángulos nuevos.
Laura Vives hace algo difícil: dar voz a un personaje que es, por definición, no humano, sin que suene robótico ni que suene igual que cualquier humano narrador. Encuentra un registro intermedio, una cadencia algo más pausada de lo habitual, una precisión en la elección de las pausas que sugiere que Klara procesa las cosas de forma diferente a nosotros. Es una interpretación que construye al personaje tanto como el texto de Ishiguro.
La novela plantea preguntas sobre la conciencia, el amor y la sustitución que no resuelve, en la tradición más honesta de la buena ciencia ficción. El mundo que Ishiguro dibuja está apenas insinuado: sabemos que los niños pueden ser 'optimizados' genéticamente, que hay tensiones sociales relacionadas con los avances tecnológicos, que las AAs tienen distintos modelos con distintas capacidades. Pero Ishiguro no construye ese mundo para que lo admiremos: lo usa como escenario para una historia mucho más pequeña y mucho más profunda.
Por que escuchar Klara y el sol?
Porque en las 10 horas y 22 minutos de este audiolibro Ishiguro consigue algo que pocos autores logran: que te importe profundamente el destino de un ser que nunca existió y que quizás no podría existir. La pregunta central del libro, que Klara formula con su característica precisión ingenua, es si los seres queridos tienen algo irreemplazable o si, con suficiente información, podrían reproducirse. La respuesta que Ishiguro da es la de toda su obra: hay algo que se resiste.
En formato audio, la narración en primera persona de Klara gana una dimensión adicional. La voz de Laura Vives te coloca literalmente dentro de la perspectiva de Klara, con todas sus limitaciones y toda su ternura. Es uno de esos casos en que el audiolibro es objetivamente superior al libro en papel para la experiencia específica que la novela busca crear.
Lo que debes tener en cuenta
Si buscas ciencia ficción con acción, gadgets y mundos elaborados, 'Klara y el sol' no es tu libro. Es una novela lenta, íntima, que avanza por acumulación de observaciones pequeñas. El ritmo es deliberadamente pausado y hay lectores que lo describen como demasiado lento. Dicho esto, ese ritmo es una elección formal que tiene sentido: Klara observa el mundo con paciencia porque tiene todo el tiempo del mundo.
También conviene saber que Ishiguro no resuelve completamente todas las preguntas que abre. Quienes busquen respuestas claras sobre la naturaleza de Klara o sobre el mundo que la rodea encontrarán ambigüedades que el autor mantiene de forma deliberada.
Para quien es Klara y el sol?
Para lectores de Ishiguro que quieren seguir con su obra, para aficionados a la ciencia ficción literaria (más Philip K. Dick o Ursula Le Guin que Isaac Asimov), y para oyentes interesados en preguntas filosóficas sobre la conciencia y la identidad. También es una excelente elección para quienes quieren un punto de entrada a la obra de Ishiguro: es accesible, emocionalmente poderosa y no requiere conocimientos previos.