Lo escuché en fragmentos repartidos a lo largo de una semana, lo cual tiene algo de irónico dado el tema. Entre commute y commute, abriendo la app del teléfono para continuar un audiolibro sobre la dependencia del teléfono. No sé si Enric Puig Punyet apreciaría el gesto o lo encontraría perfectamente representativo de todo lo que critica en La gran adicción.
El libro parte de una pregunta muy concreta: cuánto tiempo pasamos navegando por internet sin ninguna necesidad real, y qué nos dice eso sobre nuestra relación con la tecnología. Puig Punyet, doctor en Filosofía por la Universitat Autònoma de Barcelona y por la École Normale Supérieure de París, no es un tecnófobo ni un ludita: es alguien que intenta pensar con rigor sobre algo que la mayoría de nosotros hacemos de forma completamente irreflexiva.
Historias de desconexión como espejo
La estructura del libro se apoya en historias reales de jóvenes que han decidido desconectarse de internet, cada uno por razones distintas. Estas historias no son ejemplos morales ni modelos a seguir: son más bien espejos en los que el lector puede reconocer sus propios hábitos y preguntarse qué dice de él la forma en que usa las pantallas. No hay condena en la voz del autor, aunque sí hay un cuestionamiento bastante firme del optimismo tecnológico sin matices.
Una reseña lo describe como un libro que 'arremete contra el buenismo per se de las nuevas tecnologías', y esa es una descripción justa. Puig Punyet no dice que internet sea malo: dice que la forma en que lo usamos merece más reflexión de la que le dedicamos. Y que la retórica de la conectividad como bien en sí mismo oculta dinámicas de dependencia que conviene nombrar con claridad.
Filosofía para el cotidiano
Lo más interesante del libro es la solidez filosófica que hay detrás de lo que podría parecer simplemente un ensayo de autoayuda digital. Puig Punyet trae a la conversación conceptos de filosofía de la tecnología y de teoría de la comunicación que no son estrictamente nuevos pero que raramente aparecen en este tipo de divulgación. El libro es más complejo de lo que su título podría sugerir.
Al mismo tiempo, eso puede ser también su limitación. Como señala uno de los reseñadores, el libro no ofrece 'ideas prácticas para que el lector sepa como dejar Internet'. Si entras buscando un programa de desintoxicación digital en pasos concretos, te vas a decepcionar. Lo que ofrece es algo más difuso pero potencialmente más duradero: un marco para pensar de forma diferente sobre tu relación con las pantallas.
La duración y el formato audio
Con siete horas de duración, este audiolibro tiene el tamaño adecuado para un ensayo de estas características. No se hace eterno, pero tampoco peca de superficialidad. Carlos Urrutia narra con una sobriedad que encaja bien con el texto: no convierte el libro en un drama ni en un sermón, simplemente lo lee con claridad y permite que el argumento hable por sí mismo.
El formato audio funciona bien para este tipo de ensayo reflexivo. Las historias de los jóvenes que aparecen a lo largo del texto tienen suficiente carga narrativa para que la escucha no sea puramente intelectual, y los capítulos son lo suficientemente autónomos como para que puedas parar y retomar sin perderte.
Para quién es y para quién no
Si te interesa la filosofía de la tecnología, si llevas tiempo sintiéndote incómodo con tu propio uso de las redes sociales o si simplemente buscas un ensayo que te haga pensar en lugar de darte respuestas fáciles, este audiolibro merece tu tiempo. No es para quien busca un manual práctico de desconexión ni para quien ya ha resuelto intelectualmente su relación con internet. Es para quien todavía está en mitad de la pregunta, que probablemente somos la mayoría.