Había escuchado hablar de Pedro Lemebel durante años antes de atreverme a este audiolibro. Alguien me dijo una vez que su prosa era ‘como leer en otro idioma aunque estuviera en castellano’, y no entendí esa frase hasta que empecé a escuchar Tengo miedo torero en el metro, un miércoles por la noche, volviendo tarde a casa. En la primera parada ya sabía que iba a tener que bajarme antes de lo previsto para poder escuchar con la atención que merece.
Lemebel escribe desde un lugar que la literatura convencional rara vez ocupa: el cuerpo queer en un Santiago bajo dictadura, el deseo que convive con el miedo, el amor que se da donde no debería darse. La historia de la Loca del Frente y el joven revolucionario del Frente Patriótico Manuel Rodríguez es en apariencia sencilla: dos personas que no deberían estar juntas lo están, brevemente y con consecuencias. Pero la forma en que Lemebel cuenta esa historia es donde reside todo.
Nuestra opinión sobre Tengo miedo torero
Esto es literatura, no trama. Y esa distinción es fundamental para saber si este audiolibro es para ti. Lemebel no construye un thriller político ni una historia de amor con arco clásico de tensión y resolución. Construye una atmósfera, un mood, un estado emocional que se sostiene durante cinco horas y media gracias a una prosa que mezcla lirismo, humor negro, nostalgia y rabia en proporciones que cambian de un párrafo al siguiente.
Con 4.4 sobre 5 en más de 614 valoraciones, la recepción en plataformas de escucha es notable para una obra de estas características. Una reseñista lo describe perfectamente: ‘es una lectura de esas que no se devoran pero que te van devorando. Es para leerla lenta’. En formato audiolibro, esa lentitud se convierte en una ventaja, porque Juan Quiroga te obliga a habitar el ritmo del texto en lugar de acelerarlo con los ojos.
Por que escuchar Tengo miedo torero?
Juan Quiroga hace algo que no es fácil con un texto como este: mantiene la rareza de la voz de Lemebel sin convertirla en caricatura. La Loca del Frente es un personaje que podría resultar folklorizado en manos de un narrador que no comprendiera su dignidad. Quiroga la trata con la misma seriedad con que Lemebel la escribió, y eso se nota en cada inflexión. El Santiago del 86, el calor, el miedo y el deseo tienen presencia física en su narración.
El audiolibro dura cinco horas y treinta y cuatro minutos, una extensión que se corresponde exactamente con la densidad del texto. No es una novela larga, pero tampoco es rápida. Lemebel necesita tiempo para desplegarse, y la narración de Quiroga respeta esa necesidad. Si lo escuchas en trayectos cortos, perderás el hilo lírico entre pausa y pausa. Funciona mejor en bloques de al menos cuarenta y cinco minutos.
Lo que debes tener en cuenta
Hay que ser directa: si buscas una novela con estructura narrativa clásica, Tengo miedo torero te va a frustrar. El libro no explica, no resume, no resuelve. Los personajes no crecen de forma reconocible hacia ninguna conclusión satisfactoria. El atentado a Pinochet fracasa, la relación se rompe, y la ciudad sigue siendo lo que era. Es una novela que confía en que el proceso de escuchar vale más que cualquier destino.
También conviene saber que el texto tiene pasajes de una densidad verbal considerable. Una reseña en Amazon lo menciona explícitamente: ‘los textos demasiado apilados, un poco cansado al leerlo’. En audiolibro ese efecto se suaviza porque Quiroga gestiona los ritmos mejor de lo que haría una lectura ocular rápida, pero sigue siendo un texto que demanda atención activa.
Para quien es Tengo miedo torero?
Para lectores de literatura latinoamericana que quieran explorar más allá del realismo mágico y los grandes nombres conocidos. Para quienes disfrutan de la ficción que opera como poesía, donde la forma importa tanto como el contenido. Para el oyente que no tiene prisa y quiere que un audiolibro le deje algo que procesar durante días.
No es para quien busca entretenimiento de ritmo rápido ni para quien necesita tramas bien amarradas. Pero si quieres acceder a una de las voces más originales de la literatura chilena contemporánea, este audiolibro gratuito en periodo de prueba es una forma ideal de hacerlo. Lemebel murió en 2015 sin haber recibido el reconocimiento internacional que merecía. Escucharlo ahora es también una forma de reparación.