Hay libros que uno lee de niño y luego redescubre de adulto con la sensación de estar leyendo otro libro completamente distinto. ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’ es uno de ellos. Lo volví a escuchar hace unos meses, en la versión narrada por Carlos Cuevas, durante un viaje en tren que atravesaba el norte de la Península. Quince horas y media de Julio Verne, contadas con la cadencia de alguien que conoce los tiempos de la narración oral. El resultado fue mejor de lo que esperaba.
Publicada originalmente en 1870, la novela de Verne sigue siendo un prodigio de imaginación técnica. El Nautilus, el capitán Nemo, los fondos marinos descritos con una minuciosidad que mezcla fantasía y conocimiento científico real de la época. Lo que sorprende al revisitarla de adulto es cuánta tensión política hay debajo de la aventura: Nemo no es simplemente un excéntrico genial, es un exiliado, alguien que ha rechazado la civilización con una amargura que tiene causas concretas aunque no siempre las cuenta.
Nuestra opinion sobre Veinte mil leguas de viaje submarino
Carlos Cuevas narra con la solemnidad justa. No sobreactúa, no cae en el patetismo que a veces afecta a las adaptaciones de clásicos para audio, donde los narradores sienten que deben ‘animar’ el texto con voces exageradas. El original de Verne tiene su propio ritmo, sus propias inflexiones, y Cuevas lo respeta. En los momentos de mayor tensión, la narración gana velocidad de forma orgánica; en las descripciones de los fondos marinos, hay una calma que permite visualizar.
Las reseñas son muy positivas: 4,6 sobre 5 con 229 valoraciones. Una de ellas es especialmente reveladora: ‘El chaval necesitaba un libro de lectura libre para el cole, y yo le dije que pillara este’. Lo que sigue es el relato de cómo tanto el hijo como el padre acabaron enganchados. Eso dice mucho sobre la capacidad del libro de funcionar en múltiples niveles simultáneamente. Otra reseña lo recomienda específicamente para jóvenes con dislexia como texto ‘ameno y fácil lectura’, lo que es un dato valioso.
Por que escuchar Veinte mil leguas de viaje submarino?
Porque Verne inventó prácticamente el género de la ciencia ficción de exploración tal y como lo entendemos hoy, y ‘Veinte mil leguas’ es su obra más sostenida y elaborada en ese terreno. Los submarinos no existían en la forma que él describió cuando escribió el libro. Los fondos marinos que cartografía el Nautilus eran territorios inexplorados. La ciencia que subyace a muchos de sus inventos era especulativa pero informada. Leerlo hoy, sabiendo lo que vino después, produce una sensación extraña de retroalimentación entre imaginación y realidad.
En audio, las descripciones de los fondos marinos cobran una dimensión especial. Cuando Verne enumera las criaturas que el Nautilus encuentra en sus profundidades, cuando describe los colores y las formas de ese mundo sin luz, la voz de un buen narrador añade una capa sonora que complementa la visión. Es uno de esos libros que gana en audio porque la narración oral activa la imaginación de forma diferente a la lectura silenciosa.
Lo que debes tener en cuenta
Con quince horas y media, es un compromiso de tiempo considerable. El ritmo de Verne, fiel al siglo XIX, no es el de la narrativa contemporánea: hay digresiones, catálogos, descripciones extensas que en los años 1870 eran parte del placer del texto y que hoy pueden resultar lentas para oyentes acostumbrados al ritmo de la ficción actual. Es un libro que requiere que te entregues a su lógica temporal, que aceptes que la historia avanza de otra manera.
También vale la pena saber que la clasificación como infantil-juvenil refleja su uso escolar, no su complejidad. Es un libro perfectamente accesible para adultos y, de hecho, sus capas más interesantes (la psicología de Nemo, la crítica al colonialismo que subyace en la construcción del personaje) solo se perciben con cierta madurez lectora.
Para quien es Veinte mil leguas de viaje submarino?
Para cualquier persona que quiera (re)descubrir uno de los grandes textos de la aventura decimonónica en su versión más accesible, la oral. Para jóvenes que estudian el libro y quieren una entrada diferente al texto. Para adultos con nostalgia que no han vuelto a Verne desde la infancia. Y, según señalan las reseñas, para personas con dislexia o dificultades de lectura que encuentran en el audio una forma de acceder a la literatura clásica sin las barreras del texto impreso.