Lo escuché una tarde de marzo, con los auriculares puestos mientras hacía la compra en el supermercado. Me detuve en el pasillo de los lácteos cuando Benjamín Figueres pronunció esa frase del lobo enjaulado que empieza a dar vueltas. Tuve que retroceder treinta segundos y escucharla otra vez. Hay libros que te atrapan con la trama; este te atrapa con una sola imagen animal y lo que dice de nosotros.
Fernando López-Mirones no es un youtuber conspiranoico. Es un zoólogo documentalista que lleva décadas interpretando el comportamiento de especies salvajes para guiones de naturaleza. Y cuando el confinamiento llegó en 2020, hizo lo que sabe hacer: observar, documentar, buscar incoherencias en el patrón. Lo que encontró, según él, no encajaba. El resultado es este libro, que en España ha generado tanto rechazo como fascinación, con 638 valoraciones y una media de 4,6 sobre 5.
Nuestra opinion sobre Yo, negacionista
Lo que distingue a este audiolibro de otros textos similares es que López-Mirones parte de su formación científica real para cuestionar precisamente la autoridad de la ciencia institucional. No niega la biología; la usa. Cita estudios, menciona referencias, construye un argumento que se apoya en la metodología del naturalista: observación, hipótesis, contraste. Si esperas un panfleto de conspiración plana, te sorprenderás. Si esperas una obra académicamente impecable, también te sorprenderás, pero en sentido contrario.
Uno de los lectores en Audible lo resume bien: ‘El tono negacionista se incrementa después de los primeros capítulos, incluyendo la negación de los virus como patógenos.’ Es una advertencia honesta. El libro empieza con preguntas razonables y, avanzado el texto, se adentra en territorios donde la ciencia de consenso ya no le acompaña. Ese viaje intelectual, independientemente de dónde te deje a ti, es lo que hace el libro fascinante como objeto de análisis.
Por que escuchar Yo, negacionista?
Porque vivimos en una época en que la palabra ‘negacionista’ se ha convertido en etiqueta descalificadora antes que en descripción. Este libro te obliga a preguntarte qué significa realmente cuestionar un relato dominante, cuándo es legítimo y cuándo no, y quién tiene autoridad para decidirlo. Esas preguntas valen el tiempo que dura la escucha, independientemente de si terminas de acuerdo con el autor.
La narración de Benjamín Figueres es un factor determinante. Su voz tiene peso, no recita sino que conversa, y eso importa cuando el texto pide que te pongas del lado de alguien que siente que va contra corriente. La duración, 8 horas y 36 minutos, es la justa para un ensayo de estas características: suficiente para desarrollar el argumento, sin que se vuelva repetitivo.
Lo que debes tener en cuenta
Este no es un libro de divulgación científica neutral. López-Mirones tiene una tesis y la defiende con convicción creciente a lo largo del texto. Los lectores que lo han valorado positivamente destacan su redacción y la cantidad de referencias; los más críticos advierten de que algunas de esas referencias no resisten el escrutinio académico estándar. Conviene escucharlo con esa cautela activa, no para descartarlo, sino para sacarle más partido.
También es relevante el contexto de publicación: escrito durante o inmediatamente después del confinamiento de 2020, el libro lleva consigo la temperatura emocional de ese momento. Leerlo ahora, con distancia, permite separar los argumentos de la angustia que los rodea, y eso resulta útil.
Para quien es Yo, negacionista?
Es para ti si te interesa el pensamiento crítico aplicado a situaciones de emergencia colectiva y no te asusta llegar a conclusiones que incomodan, tanto si son las del autor como las propias. Es para ti si trabajas en comunicación científica, periodismo o educación y quieres entender cómo piensan quienes rechazan el relato oficial, porque ese entendimiento tiene valor práctico real.
No es para ti si buscas un manual de salud o un texto con aval científico institucional. Y tampoco es para ti si esperas que un audiolibro de ensayo personal te dé certezas: este libro multiplica las preguntas mucho más que las respuestas, y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser su mayor virtud o su mayor defecto.