Oscar Wilde es de esos autores a los que deberías releer cada pocos años porque siempre encuentras cosas que no habías notado antes. El Fantasma de Canterville lo leí de pequeña en papel, en una de esas ediciones escolares con ilustraciones que intentaban hacer la literatura inglesa menos ominosa. Escucharlo en audio, narrado por Joan Mora, es una experiencia bastante diferente.
Me lo puse una tarde de entre semana, buscando algo corto que no exigiera demasiado. Con una hora y dieciséis minutos, es el audiolibro perfecto para el gap entre el trabajo y la cena. Y resulta que en esa hora y pico caben más capas de lo que recordaba.
Nuestra opinion sobre El Fantasma de Canterville
Lo que hace Wilde aquí, y que sigue funcionando más de cien años después, es invertir la mecánica del cuento de fantasmas. El fantasma, el gran protagonista tradicional del género, es aquí la víctima. Lleva más de 500 años aterrorizando a los habitantes de Canterville con resultados impecables, hasta que llega la familia Otis, americana y completamente inmune al miedo europeo. Los niños le gastan bromas, los adultos le ofrecen aceite para los goznes que rechinan, y el pobre fantasma acaba más aterrorizado que nadie.
Es sátira, es humor, es crítica cultural disfrazada de cuento. Wilde se ríe de la aristocracia británica y del pragmatismo americano a la vez, con esa elegancia irónica que es su marca de fábrica. A una hora de duración, no tiene tiempo de perderse.
Por que escuchar El Fantasma de Canterville?
Porque es uno de esos clásicos que no han envejecido. El choque entre el viejo mundo europeo con sus tradiciones y supersticiones y la mentalidad práctica y desencantada de los americanos sigue siendo una dicotomía reconocible, solo que ahora el escenario ha cambiado. Y Wilde lo cuenta con una economía de medios que resulta envidiable: en una hora y pico dice lo que algunos novelistas no logran en 400 páginas.
Joan Mora como narrador hace un trabajo que merece mención especial. La ironía de Wilde es delicada: si se exagera, pierde; si se queda corta, pasa desapercibida. Mora encuentra el tono adecuado, con una cadencia que deja espacio al humor sin subrayarlo en exceso. Es el tipo de narración que te hace confiar en el texto.
Lo que debes tener en cuenta
Una hora y dieciséis minutos es poco. Si buscas algo en lo que perderte durante días, este no es tu audiolibro. Es una lectura de una tarde, perfecta para cuando necesitas un respiro pero no tienes tiempo para comprometerte con algo largo. También conviene saber que no es un cuento de terror: quien lo busque por las connotaciones del título puede llevarse una sorpresa. La intención de Wilde era exactamente la contraria.
La reseña que menciona algunos errores ortográficos menores se refiere probablemente a la edición del texto, no a la narración en sí. En formato audio esos detalles no afectan a la experiencia de escucha.
Para quien es El Fantasma de Canterville?
Para cualquiera con una hora libre y ganas de algo inteligente y ligero a la vez. Para quienes no han leído mucho a Oscar Wilde y quieren un punto de entrada fácil y representativo. Y para quien lo recuerda de la infancia y quiere redescubrirlo con otro oído: los adultos encuentran en esta historia cosas que de niños no podían ver. No es para quien busca un cuento de terror ni para quien necesita una historia larga con desarrollo de personajes. Pero como pieza de humor literario con fecha de fabricación hace más de cien años, aguanta mejor que la mayoría de las cosas escritas ayer.