Hay escritores que no envejecen porque el objeto de su sátira tampoco envejece. Tom Sharpe lleva décadas burlándose de la hipocresía, la estupidez burocrática y las contradicciones del ser humano en sociedad, y cada vez que vuelvo a uno de sus libros descubro que los blancos siguen siendo igual de vigentes. Con este tercer volumen de las tribulaciones de Wilt llegué tarde a la cita, habiéndome saltado el segundo sin querer, y aun así el reencuentro fue inmediato. Sharpe no necesita que hayas seguido cada episodio: la catástrofe de Wilt es una catástrofe cíclica, siempre nueva, siempre reconocible.
Lo escuché en varios trayectos de metro durante una semana de trabajo especialmente densa, y fue exactamente el antídoto que necesitaba. Hay algo terapéutico en el humor de Sharpe: la sensación de que el mundo es un caos irremediable se convierte, en sus manos, no en angustia sino en alivio.
Nuestra opinion sobre Las tribulaciones de Wilt 3
Pepe Ocio como narrador demuestra que este tipo de sátira es uno de los géneros más exigentes para el audio. No basta con leer bien; hay que tener ritmo cómico, y eso no se aprende. Ocio lo tiene. La forma en que distingue entre la resignación estoica de Wilt y la energía volcánica de Eva, su mujer, convierte la narración en algo más cercano a una actuación que a una lectura. Las cuatrillizas, esa amenaza constante en el hogar de los Wilt, cobran vida con una personalidad caótica que el narrador gestiona sin perder el hilo.
La novela sigue a Wilt en su vida doméstica con Eva y sus cuatro hijas, un gineceo que describe Sharpe como ‘tumultuoso’, lo cual es una forma gentil de decirlo. El sufrido profesor alarga sus jornadas en el Politécnico únicamente para retrasar el regreso a casa, y esa dinámica simple sirve a Sharpe para lanzar puñaladas a todos los ismos contemporáneos: ecologismo militante, alternativismo nutricional, corrección política, religiosidad de moda. Nadie se salva, como promete la sinopsis, y eso es exactamente lo que hace la sátira de Sharpe tan refrescante.
Por que escuchar Las tribulaciones de Wilt 3?
Porque Tom Sharpe es uno de los grandes satíricos de la segunda mitad del siglo XX, y en España no está tan leído como merece. Este tercer volumen de Wilt mantiene la energía de los anteriores con la coherencia de un escritor que conoce a sus personajes tan bien que puede ponerlos en situaciones cada vez más absurdas sin que dejen de ser reconocibles.
Los oyentes que han dejado reseña coinciden: ‘son maravillosos todos los libros de este escritor, gran sentido del humor’. No es un entusiasmo gratuito. Sharpe tiene la disciplina de no repetirse en sus recursos cómicos, y cada entrega de Wilt encuentra nuevos ángulos desde los que atacar la hipocresía social. Para siete horas y 59 minutos, el ritmo se sostiene bien.
Lo que debes tener en cuenta
Un oyente señala que ‘no llega al nivel del primero Wilt’, y es una observación válida que conviene contextualizar. El primer Wilt tiene la energía del descubrimiento, esa frescura que solo tiene el primer encuentro con un personaje. Los volúmenes siguientes trabajan desde la familiaridad, que es un activo diferente pero no necesariamente inferior. Si entras en el tercero esperando la misma revelación que produjo el primero, la comparación puede defraudar. Si lo tomas como lo que es, una nueva entrega de una fórmula que funciona, la experiencia es muy satisfactoria.
También es humor sin contemplaciones. Sharpe no hace concesiones a la sensibilidad del lector ni pisa con cuidado. La ‘sátira orgiástica’ que describe la sinopsis no es una exageración de marketing: el libro va a los extremos con convicción, y eso no es para todos los gustos.
Para quien es Las tribulaciones de Wilt 3?
Para fans de Tom Sharpe que quieren continuar con la serie y no han perdido el gusto por el humor sin filtros. Para aficionados a la sátira social británica en la línea de Evelyn Waugh o P.G. Wodehouse, aunque Sharpe es bastante más oscuro que este último. No es recomendable como primera lectura de Sharpe: mejor empezar por el primer Wilt para entender la dinámica de los personajes.