Hay libros de viajes que te llevan a un lugar, y hay libros de viajes que te llevan a otro estado mental. El leopardo de las nieves pertenece firmemente a la segunda categoría. Lo empecé durante un viaje en tren a Bilbao, y aunque llevaba puesto el abrigo de invierno y la calefacción del vagón funcionaba a pleno rendimiento, durante las dos primeras horas tuve la sensación persistente de estar en la meseta del Tíbet, con el frío seco del Himalaya en los pulmones y la enormidad del silencio sobre mí.
Peter Matthiessen escribió este libro sobre una expedición real que realizó en otoño de 1973 junto al zoólogo George Schaller a la Montaña de Cristal, en el Tíbet, supuestamente para estudiar los hábitos del bharal, el cordero azul himalayo. Pero desde las primeras páginas queda claro que Matthiessen fue por otra cosa: fue a encontrarse con el leopardo de las nieves, sí, pero también consigo mismo, con el budismo zen que practicaba, con el duelo por la muerte reciente de su esposa, con todas las preguntas que la vida cotidiana no deja espacio para formular.
Nuestra opinión sobre El leopardo de las nieves
Este libro ganó el premio National Book Award en 1979, y releerlo, o más precisamente escucharlo, más de cuarenta años después, revela por qué sobrevive. No es un libro sobre Nepal o el Tíbet. Es un libro sobre la atención: sobre lo que ocurre cuando prestas atención completa al mundo que te rodea durante semanas consecutivas, sin pantallas, sin obligaciones, sin el ruido de una vida urbana que te protege de ti mismo.
Con 4.0 sobre 5 en 135 valoraciones, El leopardo de las nieves no es un título de masas, lo cual es coherente con su naturaleza. Una reseña lo llama ‘introspectivo, intimista’, y señala también ‘el placer y el sabor de la aventura’. Ese equilibrio es exactamente lo que hace al libro valioso: no es solo meditación interior, hay también barro en las botas, frío, altitud, peligro físico real. Matthiessen no escribe desde un retiro budista sino desde una expedición donde los accidentes son posibles y las condiciones son duras.
Por que escuchar El leopardo de las nieves?
Sergio Mejía es la elección adecuada para este texto. Matthiessen tiene una prosa que mezcla la observación naturalista precisa con la reflexión filosófica, y esos dos registros requieren voces distintas dentro de la misma narración. Mejía las distingue sin marcarlas en exceso, dando a las descripciones del paisaje una densidad sensorial y a los pasajes más contemplativos un ritmo más lento, más interior.
El libro dura catorce horas y treinta y un minutos, lo cual es una invitación a tomárselo con la calma que su tema merece. Funciona especialmente bien en recorridos largos, en viajes, en esas horas de fin de semana en que puedes caminar sin destino concreto. El contexto de escucha importa aquí más que en casi cualquier otro libro: escuchar a Matthiessen en el metro en hora punta es casi un malentendido.
Lo que debes tener en cuenta
El leopardo del título nunca aparece. O más exactamente: aparece quizás, una vez, brevemente, y Matthiessen no está seguro de haberlo visto. Esa no-aparición es el corazón conceptual del libro, pero puede ser una decepción genuina para quien llega esperando una historia sobre el avistamiento del animal. El leopardo de las nieves es uno de los grandes felinos más esquivos del mundo, y Matthiessen convierte esa esquivez en metáfora de todo aquello que buscamos y raramente encontramos.
Una reseña señala también que la traducción de su edición en papel era deficiente, con errores notables. En el audiolibro, la carga de la fidelidad al original recae en la narración de Mejía, que en líneas generales es cuidadosa, aunque algunos lectores del original en inglés pueden percibir que cierta densidad poética del texto de Matthiessen se pierde inevitablemente en la versión en castellano.
Para quien es El leopardo de las nieves?
Para oyentes que disfrutan de la literatura de no-ficción cuando la escritura está a la altura de la mejor ficción. Para quienes han leído a autores como Bruce Chatwin, Ryszard Kapuscinski o Barry Lopez y buscan algo en una vena similar. Para quien tiene algo de budismo en su horizonte de lecturas, o sencillamente para quien necesita un libro que le recuerde que el mundo es más grande y más silencioso de lo que su vida cotidiana sugiere.
No es para quien busca acción, trama o ritmo narrativo convencional. Pero si puedes ofrecerle a este audiolibro gratuito la atención que él mismo practica, el libro te devuelve algo que es difícil de describir con precisión y que queda durante días después de haberlo terminado.