Recuerdo haberme levantado a las seis de la mañana un día entre semana, incapaz de dormir, y haber conectado el audiolibro casi sin pensar. Para cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo eran las ocho y media y tenía que irme al trabajo con la cabeza todavía en el siglo XVI. Eso que hace El tercio que nunca existió de J.J. Esparza, esa capacidad de instalar al oyente en otro tiempo con tanta naturalidad, no es frecuente en la novela histórica española contemporánea.
La novela adopta la forma de las memorias de Julián Romero, maestre de campo de los Tercios del rey. Esparza toma un personaje histórico real, uno de los militares más relevantes del reinado de Felipe II, y le da voz en primera persona para narrar décadas de servicio bajo la bandera de la Corona española. La elección formal es inteligente: la voz de Romero tiene una autenticidad de época que convierte el relato en algo parecido a un documento vivo.
La voz del soldado como dispositivo narrativo
Lo que distingue a esta novela de otras aproximaciones a los Tercios es que Esparza huye de la épica grandilocuente. Julián Romero lo anuncia desde el principio: 'No busquéis aquí epopeyas ni fantasías, que esto no es libro de caballerías, sino memoria fiel y seca de una vida de soldado'. Esa declaración de intenciones funciona como promesa al oyente y como marca de estilo. La prosa imita, sin afectación pedante, el castellano de la época: directo, sin ornamentos innecesarios, con la precisión del hombre acostumbrado a dar órdenes claras.
La paradoja del título, un tercio que 'nunca existió', se va revelando a lo largo de la narración de un modo que no conviene anticipar. Lo que sí se puede decir es que Esparza usa esa tensión entre lo verificable y lo apócrifo con habilidad narrativa, mezclando hechos históricos comprobados con la ficción de forma que el oyente nunca sabe del todo dónde termina uno y empieza la otra, que es exactamente donde debe estar la buena novela histórica.
Historia sin leyenda negra ni hagiografía
Esparza tiene una posición ideológica conocida en relación con la historia española, y eso forma parte del contexto que cualquier lector debe tener en cuenta. Sin embargo, en esta novela, ese bagaje no colapsa la narración literaria. Lo que hace en El tercio que nunca existió es recuperar la perspectiva del soldado raso y del oficial de campo frente a los grandes nombres que ocupan los libros de historia. Los oyentes que han dejado sus comentarios coinciden en que la novela ofrece una visión de época 'para aprender historia de la forma más divertida' y que la descripción de las 'hazañas bélicas' es 'impresionante y minuciosa'. Eso es correcto, siempre que se asuma que el punto de vista es el de la España imperial, presentado desde dentro.
Arturo López hace un trabajo de narración que se adapta bien a las exigencias del material. Su dicción es clara, el ritmo sobrio y la voz tiene la gravedad suficiente para que la simulación de las memorias de Romero resulte convincente. Once horas y veinticinco minutos de escucha pasan sin que el interés decaiga de forma notable, que es la mejor prueba de que el trabajo narrativo funciona.
El placer de la aventura bien documentada
Hay una tradición literaria que va de Pérez Galdós a Arturo Pérez-Reverte, pasando por nombres menos conocidos fuera de España, que consiste en hacer de la historia española un material de aventura literaria rigurosa. Esparza se inscribe en esa tradición con esta novela, aunque con una mirada más militarista y menos ambigua que la de Pérez-Reverte, por ejemplo. Los oyentes que lleguen a este audiolibro conociendo la obra de Esparza sobre los Tercios españoles, citada en una de las reseñas, encontrarán aquí una extensión natural de ese proyecto: la narración novelada donde el ensayo histórico dejó espacio para la imaginación.
Un oyente recomendó también leer San Quintín del mismo autor, lo que sugiere que este libro funciona bien como puerta de entrada a un proyecto narrativo más amplio. Con once horas y media de duración, es una escucha que da para varias jornadas y que recompensa la constancia con un retrato de época que pocas novelas históricas recientes ofrecen con tanta convicción.
Para quién es este audiolibro
Para aficionados a la novela histórica de aventuras con ambientación en la España del Siglo de Oro y los conflictos europeos del siglo XVI. También para quienes disfrutan de las memorias ficticias como dispositivo narrativo. No es para quienes buscan una visión crítica o matizada de la conquista española o para quienes prefieren la historia novelada con personajes femeninos en el centro. Es, ante todo, un libro sobre soldados, para quienes quieran entender qué significaba serlo en el siglo XVI.