Lo empecé un viernes por la noche sin grandes expectativas, con la intención de escuchar solo unos capítulos antes de dormir. Me desperté el sábado acordándome de Leo y de ese trabajo en la editorial Scorpion al que llega sin saber muy bien cómo va a salir todo. Leo y Robert. Antes de tiempo de Marcos Bueno es de esas historias que te atrapan no por la originalidad de su premisa, sino por la calidad de su ejecución: personajes que sientes reales, diálogos que tienen el ritmo de una conversación auténtica y una tensión romántica que se construye con paciencia.
El mundo editorial como escenario de una historia de amor tiene algo especialmente atractivo. No es la primera vez que se utiliza el ambiente de los libros y las revistas como telón de fondo para una rom-com, y los lectores de este audiolibro señalan la comparación con El Diablo Viste de Prada, aunque aquí el tono es más cercano, más generacional y con una conciencia LGBTQ+ que el clásico de Lauren Weisberger obviamente no tenía.
Dos protagonistas que no son héroes perfectos
Lo que más agradecí de Leo y Roberto es que ninguno de los dos es un protagonista de manual. Leo llega a la historia después de uno de los peores años de su vida: su padre se ha marchado, su relación anterior fue un desastre y no ha conseguido la beca que podría haberlo cambiado todo. Hay una fragilidad en él que no es dramática ni llorosa, sino simplemente humana. Roberto, por su parte, lleva el peso de un pasado que el lector va descubriendo gradualmente, y esa resistencia a abrirse que tiene al principio resulta más comprensible conforme avanza la historia.
Una reseña lo define como 'una historia sencilla, que no simple'. Esa distinción me parece clave. Bueno no busca la complejidad por la complejidad, pero tampoco simplifica las emociones de sus personajes hasta vaciarlos de contenido. Hay conflictos reales, consecuencias reales, y las resoluciones no son gratuitas.
El valor de que el autor narre su propia obra
La decisión de que Marcos Bueno narre el papel de Leo junto a Íñigo Montero como Roberto no es solo un gesto comercial: tiene un efecto real sobre la escucha. Cuando el autor da voz a su propio protagonista, hay una coherencia entre la voz narrativa y la voz interior del personaje que resulta difícil de fabricar con un narrador externo. El tono de Leo, esa mezcla de ironía y vulnerabilidad que define al personaje, sale con una naturalidad que habría costado más trabajo a otro intérprete.
Íñigo Montero mantiene bien el ritmo como Roberto, y la química entre las dos voces en los diálogos funciona. Hay escenas en que la tensión se construye casi exclusivamente a través de lo que no se dice, y eso depende mucho de cómo los narradores gestionan los silencios. Aquí lo hacen bien.
Género y generación
Este es un audiolibro de su tiempo, y lo digo como un cumplido. La preocupación por la imagen pública frente a la intimidad, el peso de las redes sociales, la inestabilidad laboral de una generación que no termina de encontrar su sitio... todo eso está en el trasfondo de la historia sin que el autor lo convierta en sermón. La trama de la editorial Scorpion tiene suficiente entidad propia para que el romance no se sienta forzado dentro de un contexto puramente funcional.
Si has leído romanzo LGBT+ de los últimos años, reconocerás algunos de los patrones del género: el protagonista con historia complicada, el interés romántico que oculta sus sentimientos, los malentendidos que podrían resolverse con una conversación honesta. Bueno no reinventa la rueda, pero la hace girar bien. Y para una primera entrega de serie, el punto en que deja la historia tiene suficiente resolución para no resultar frustrante, aunque también suficiente apertura para querer seguir.
Para quién es y para quién no
Si disfrutas del romance MM contemporáneo con ambiente urbano y profesional, con personajes bien perfilados y narración dual por los propios autores, este audiolibro va a satisfacerte. Si buscas una historia con mucha intensidad dramática o con tramas secundarias muy desarrolladas, puede que el tono ligero y la estructura centrada en los dos protagonistas principales te resulte algo escaso. Es una historia de amor bien contada, ni más ni menos, y eso tiene su propio mérito.