Llegué a Los refugios de piedra después de haber escuchado los cuatro anteriores a lo largo de varios meses. Para entonces Ayla y Jondalar ya eran compañía habitual durante mis caminatas matutinas. Jean M. Auel tiene esa capacidad extraña de hacer que cuarenta mil años de antigüedad se sientan cercanos, casi cotidianos. Con treinta y cinco horas de duración narradas por Núria Samsó, el quinto libro de Los hijos de la Tierra es, con diferencia, el que más tiempo me llevó terminar.
Y no porque fuera peor, sino porque la saga cambia de escala aquí. De la supervivencia individual pasamos a la integración social, al choque entre la extraña Ayla y una comunidad establecida, los zelandonii, con sus rituales, sus jerarquías y sus recelos. Es un libro más político, en el sentido más antropológico de la palabra.
Nuestra opinion sobre Los refugios de piedra
Auel construye los zelandonii con el mismo rigor etnográfico que aplicó a los cazadores de mamuts o al clan de los neandertales. La investigación es impresionante y eso se nota en cada detalle, desde la forma de encender fuego con pedernal y pirita hasta los rituales de los Zelándoni, los guías espirituales del clan. El problema es que esa minuciosidad a veces rivaliza con el avance narrativo. Hay pasajes extensos dedicados a describir técnicas de caza o estructuras sociales que los lectores más impacientes van a encontrar pesados.
Núria Samsó hace un trabajo sólido en un texto que le exige mucho. Treinta y cinco horas es un maratón para cualquier narradora, y hay momentos en que la voz suena más cansada o mecánica, pero en líneas generales el desempeño es bueno. Sus momentos más fuertes son los de tensión dramática, cuando Ayla se enfrenta al rechazo de los zelandonii o cuando la relación con Jondalar atraviesa sus fricciones habituales.
Por que escuchar Los refugios de piedra?
Si llevas cuatro libros con Ayla, este es el que cierra el arco del viaje y abre el de la pertenencia. La llegada al hogar de Jondalar no es el final feliz que podría parecer: es el inicio de una negociación larga y compleja entre la protagonista y una sociedad que no la entiende del todo. Hay algo muy contemporáneo en esa tensión entre ser aceptada y perder lo que te hace única, y Auel lo trabaja con inteligencia.
El lanzavenablos, el método de encendido de fuego, la domesticación de animales: todos estos elementos que Ayla ha desarrollado o aprendido a lo largo de la saga se convierten aquí en moneda de cambio social. Es un libro sobre cómo las ideas viajan y cómo las comunidades humanas las adoptan o las rechazan.
Lo que debes tener en cuenta
No empieces por aquí. Es el quinto de una saga y presupone que conoces a los personajes, su historia y el universo que Auel ha construido desde El clan del oso cavernario. Sin ese contexto, la mayor parte del peso emocional del libro se pierde.
Además, este es probablemente el más lento de la serie en cuanto a ritmo narrativo. Las digresiones antropológicas son más frecuentes y largas que en los anteriores. Si los libros previos te resultaron densos, este lo va a ser más todavía. Si en cambio te perdiste en los detalles de la vida prehistórica con placer, aquí vas a encontrar más de lo mismo en buena medida.
Para quien es Los refugios de piedra?
Para seguidores de la saga que no quieren perder el hilo. Para lectores de ficción histórica o prehistórica que valoran la investigación por encima de la agilidad narrativa. No es para quienes buscan su primer acercamiento a Jean M. Auel, ni para oyentes que prefieren tramas de ritmo rápido. Con treinta y cinco horas por delante, hay que ir con la actitud adecuada: curiosidad etnográfica y paciencia narrativa.